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30 de junio de 2017

Vocabulario Fundamental. Arquitectura y vivienda (7) Jujol y Gaudí, dos genios de la arquitectura

'Jujol-Gaudí, dos genios de la arquitectura'

Jujol fue el principal colaborador de Gaudí y su trabajo se puede ver en la fachada de la Casa Batlló, los balcones de la Pedrera o los bancos del Parc Güell de Barcelona pero su aportación no ha sido reconocida de la misma manera. ¿Eclipsó Gaudí la carrera de Jujol? ¿La descubrió? ¿La influyó?. 'Imprescindibles' analiza el trabajo de ambos junto y partir del testimonio de expertos en arquitectura y estudiosos jujolianos y gaudinianos, se da a conocer lo que ambos representan para la arquitectura catalana.

El documental 'Jujol-Gaudí, dos genios de la arquitectura', dirigido por Luis Campo Vidal, tiene como hilo conductor la comparativa entre estos dos referentes del Modernismo catalán. Dos genios coetáneos que desarrollaron lenguajes propios y únicos (llamados 'gaudiniano' y 'jujoliano'), al margen de las corrientes estéticas. Dos mentes brillantes que colaboraron en las obras más emblemáticas, entre ellas, Casa Batlló, Pedrera, Parc Güell, Colonia Güell y la Sagrada Familia y que anticiparon el camino de la arquitectura moderna.
Este film descubre las obras más destacadas de Jujol en solitario, algunas prácticamente desconocidas hasta ahora: la Casa Bofarull, el Teatre Metropol, Can Negre, la Torre de la Creu, Vistabella, Can Camprubí (la Casa de las Rosas), Mas Carreras, en la Colonia Güell, Església del Pi, Bellesguard… Así hasta 20 edificios y trabajos hechos por el artista tarraconense. 

El documental recorre Barcelona, Sant Joan Despí y Tarragona, e incluye testimonios de expertos como Josep María Jujol (junior), los arquitectos Josep Llinàs y Oriol Bohigas; el artista y filósofo Perejaume; Juan José Lahuerta, jefe de colecciones del MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluña); Carlos Flores, arquitecto e historiador; Montserrat Duran, historiadora de Arte y Archivera de Sant Joan Despí; Toshiaki Tange, arquitecto y presidente del Centre d’Estudis Gaudinistes, y la dibujante Pilarín Bayés.

Les dejamos ahora con esta visita guiada en formato documental para disfrutar de un recorrido por las marsvillosas obras de Jujol y Gaudí, dos genios de la arquitectura.
    

27 de junio de 2017

Eterno Bob Dylan (6) / Music kills me (14) Dylan, la vida y la carretera

Alfonso Rodríguez, dylanita de corazón y buen amigo del Juez Roy Bean, nos ha escrito este lúcido artículo sobre la vida y obra musical desde finales del siglo XX de ese extraordinario y complejísimo ser humano planetariamente conocido como Bob Dylan. Abarca su análisis las dos últimas décadas, desde el magistral 'Time Out Of Mind' publicado en 1997 hasta 'Triplicate', lanzado a finales de marzo de este mismo año. Completamos su artículo con la decimocuarta playlist de nuestra serie 'Music kills me' con 30 de sus mejores canciones en esta última etapa y de propina dos conciertos enteros, uno del 98 y otro de 2009, de su Never Ending Tour. ¿Alguien da más y mejor? Puro disfrute, puro Dylan. 


Bob Dylan, la vida y la carretera 

Cuando uno se dispone a abordar unas líneas sobre Bob Dylan ha de hacerlo con un enorme respeto. Bob Dylan a sus 76 años, sigue siendo una de las figuras de la música popular más importantes del siglo XX y de lo que llevamos del siglo XXI.

Se han escrito miles de páginas a fin de descifrar su vida y su obra, pero la naturaleza y dimensión del personaje es de tal envergadura y misterio, que solo la historia y el paso del tiempo podrán calibrar la verdadera importancia de este gigante de la cultura moderna. ¿Quién es Bob Dylan?

En todo caso, con los datos que tenemos, si que podríamos afirmar dos aspectos de forma nítida. Uno es que Bob Dylan cambió el curso de la historia de la música moderna y otro es que es un personaje enormemente enigmático y lleno de complejidad.

Abordar a Dylan significa abordarlo desde la actualidad, desde su obra contemporánea y más reciente. Es mito y leyenda de la música moderna, pero es a la vez un artista con plena vigencia que desarrolla una actividad incansable y de una calidad incontestable. Una actividad centrada sobre todo en la publicación de discos nuevos y en las actuaciones en directo.

Desde mediados de los años noventa, momento en el cual su carrera después de unos años de cierta opacidad creativa emerge de nuevo con fuerza, Dylan ha publicado varios discos soberbios: Time Out of Mind (1997), Love And Theft (2001), Modern Times (2006), Together Through Life (2009), Tempest (2012), Shadows in the Night (2014), Fallen Angels (2015) y Triplicate (2017).

Time Out of Mind es oscuro, siniestro, cercano a la muerte; baladas sombrías y envolventes; quizás las más oscuras baladas que haya compuesto e interpretado nunca. Piezas, según ha declarado el autor, que fueron fundamentales para poder continuar en la carretera y seguir ofreciendo conciertos, pues insuflaron a los shows de una nueva vitalidad y carácter. Por esta obra le fueron otorgaron tres premios Grammy, y supuso sin duda un relanzamiento importante de su carrera. El disco ha de ser escuchado de principio a fin, pues todas las canciones son verdaderas perlas.

'Love and Theft', 'Modern Times' y 'Together through Life' se desarrollan sobre unas bases y patrones similares. Estos discos son una inmejorable revisión de lo que es, ha sido y será siempre la música tradicional norteamericana en todas sus expresiones. El oyente, a lo largo de estos tres discos se sumergirá, sin quererlo, en las profundas aguas del blues, el rock and roll, el swing, el jazz, el folk, el folk rock, el country. Es decir, en buena parte de los estilos musicales de la música de los EE.UU en el siglo XX. A la vez que nos conduce por esos románticos territorios con una originalidad y una elegancia a la altura de su grandeza, el genio, se saca de la chistera tres joyas para enmarcar, y que son, para quien suscribe,: “Misissippi”, “Working Man Blues” y “I Feel A Change Comin' On


Tempest” es una vuelta al rock de siempre, sin perder las raíces, puesto que en el disco sigue habiendo buenos blues de carretera y folk – rock, los dos estilos centrales y que definen a Bob Dylan. Como siempre ocurre con todos sus discos, enormes canciones y alguna perla, en este caso hay dos: “Long And Wasted Years” y “Soon After Midnight”.

Shadows in the Night” y “Fallen Angels” son dos discos en donde Bob Dylan no es autor de ninguna canción, algo insólito en su carrera, sin duda. Son interpretaciones de canciones “standards” clásicas americanas interpretadas entre otros artistas por Frank Sinatra. Es un homenaje al cancionero americano de mitad del siglo pasado. Canciones qué escuchó en su niñez, en la radio, y que ahora rescata.

Al editar estos dos discos Dylan nos hace un inmenso regalo. Nos pone sobre la mesa canciones que estaban ya olvidadas y que son de una belleza única. Lo hace sin estridencias, sin magnificarlas y sobre todo respetando su esencia y su alma. Con una instrumentación muy básica y una voz triste y susurrante, Dylan nos desnuda estas canciones y nos las presenta tal cual son. Creo que si Frank Sinatra levantase la cabeza estaría orgulloso al escuchar las grabaciones revisadas.

Recientemente ha salido a luz el álbum “Triplicate”, un triple CD que continua en la estela de los discos anteriores. Nada más y nada menos que treinta nuevas interpretaciones de canciones americanas antiguas e interpretadas de manera sencilla y cuidadosa. “Triplicate” continúa exactamente en la estela de “Shadows in the Night” y “Fallen Angels”. Sin alardes de ningún tipo, y sin arriesgar lo más mínimo, Dylan y su banda nos introducen en el universo americano de los años 40 y 50. A propósito de “Triplicate”, en una reciente entrevista Dylan declaró:

"Estas canciones son para el hombre de la calle, la gente común, estas canciones no están escondidas tras un muro o en el fondo del mar, están ahí afuera, cualquiera puede encontrarlas. Son verdaderas. Son liberadoras". 

Resulta realmente conmovedor escuchar estas canciones en el crepúsculo del día, o al anochecer… Estas canciones son un reencuentro con los tiempos pasados, de la mano de un personaje que ha querido rendir un sincero y sentido homenaje a la gran música, a la música que nunca deberíamos olvidar.

Bob Dylan vive en la carretera desde 1988 y hasta la actualidad. Fue en aquellos años de finales de la década de los ochenta cuando decidió que dedicaría su vida a interpretar su música por todos los rincones del planeta. Desde entonces viene ofreciendo más de un centenar de conciertos al año a lo largo de todo el mundo, lo que equivale a decir que está de gira unos nueve meses al año, algo inédito en un músico que podría vivir de las rentas, como hacen muchos otros semejantes de su generación. De este modo, su figura queda engrandecida enormemente.

Una noche tras otra sale al escenario y ofrece su obra para el mundo entero. Toca con la banda y se va hacia el siguiente punto en su autobús de gira, así un día tras otro, sin fin. 'The Never Ending Tour' (La Gira Interminable), así la ha denominado.

Casi se podría afirmar que vive como un nómada, alejado totalmente de los lujos, de la fama y de las estridencias de las que se rodea cualquier estrella del rock. Bob, aún siendo una de las personas más conocidas del mundo vive en permanente huida hacia delante y alejado de los focos de atención.

Sus shows son sobrios y minimalistas, el escenario elegante y bien decorado, sin luces llamativas ni por supuesto pantallas gigantes; su actitud y relación con el público es fría, distante y carente de la más mínima concesión en cuanto a la interacción con la audiencia se refiere. Con esta manera de proceder tan políticamente incorrecta, y que tantas críticas le origina, Dylan consigue una cosa que es fundamental para un verdadero músico: poner el foco de atención exclusivamente en su obra, no en su persona. ¿Hay algo más digno y noble en ello?

Este estilo de vida nómada, cubriendo millas y kilómetros sin cesar y ejerciendo incansablemente su oficio de músico itinerante, podría ser una herencia de Kerouac y de los beatniks. Bob Dylan parece en realidad un beatnik, podríamos estar en realidad ante el último beatnik vivo. Es un heredero directo de Kerouac, Ginsberg, Corso. Es heredero de los trenes de carga, de las autopistas, de los autostopistas que recorrían EE UU de costa a costa, de los vagabundos sin rumbo, de los moteles en mitad de la noche, de Nueva York. Es un heredero de toda esa iconografía americana que tan bien presenta Jack Kerouc en su soberbia obra “En el camino”.

A menudo se asocia a Dylan con el movimiento folk del Greenwich Village de Nueva York de principios de los años sesenta, y obviamente allí estaba él, y formó parte de aquel movimiento y se benefició de ello, pero su espíritu, probablemente por encima de todo sea el espíritu de un beatnik, quién sabe.

Bob Dylan y su banda de gira, han presentado habitualmente un repertorio basado, de una parte en sus clásicos y de otra de canciones de los nuevos discos, algunos de los cuales son absolutamente soberbios, como se ha dicho antes.

Durante aproximadamente los 15 primeros años de esta eterna gira (es decir de 1988 a 2002) se acompañó, al cantar, y durante todas las noches, de la guitarra. Unas veces eléctrica y otras acústica. Como guitarrista acústico es bastante clásico y acertado y como guitarrista eléctrico toca de manera algo desigual, pero con estilo muy autentico y peculiar.

Durante ese periodo de tiempo empezó a tocar frecuentemente la guitarra solista, a menudo perdiéndose en interminables solos eléctricos, generalmente de blues. Siempre ha tenido fama de mal guitarrista, pero cuando uno se pone grabaciones de esos años verá que para nada es así. En esos años la banda llegó a tener durante muchas noches hasta tres guitarristas eléctricos con el propio Dylan, creando una atmósfera fuerte y atronadora, puro rock.

A partir del año 2003 la guitarra pasa a un segundo plano, hasta casi desaparecer. Dylan comenzó a utilizar, para acompañarse, primero un órgano, y después, como ocurre en la actualidad un piano de cola. Hay que decir que Dylan fue antes que nada un pianista de rock and roll. Antes de ser un guitarrista y cantante folk era un pianista que tocaba en las bandas de su escuela.

Así pues, cuarenta años después, el rockero recupera el teclado como instrumento principal y con ello la sonoridad de las canciones y de la banda cambia por completo, ganando en claridad y limpieza. Sentado al piano, sus blues nunca han sonado mejor que en la actualidad.

Tanto con la guitarra eléctrica como con en el piano toca básicamente siguiendo líneas melódicas basadas en tresillos, lo cual insufla a las canciones de una dinámica muy poco ortodoxa, provocando el que las piezas queden algo alejadas de su esencia original, causando muchas veces perplejidad entre la audiencia.

El público más ortodoxo y nostálgico y que va a un concierto del bardo pensando en que escuchará las canciones tal cual figuran en los discos, muchas veces sale decepcionado de los shows, porque las canciones a veces son difícilmente reconocibles. Para un músico que gira permanentemente es importante alterar las piezas e incorporar nuevos elementos armónicos que las renueven. He ahí la virtud del propio músico.

En la actualidad Dylan está haciendo más que nunca una fervorosa defensa de su obra actual. Su repertorio se está centrando, en la interpretación de las canciones clásicas americanas de sus dos últimos discos con algún que otro guiño hacia al pasado, y su figura está adquiriendo tintes de "crooner". El set – list suele ser siempre repetitivo y compuesto de los mismos temas (algo novedoso pues seña suya de identidad siempre había sido alterar noche a noche los repertorios), quizá por ésta razón los conciertos que ofrece en la actualidad son los más impecables que haya ofrecido nunca.

El 13 de octubre de 2016 tuvo lugar un hecho histórico y es que Bob Dylan fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Que el premio Nobel de Literatura 2016 se otorgara, por primera vez, a un rockero, levantó una gran controversia en todo el mundo de la cultura. Un verdadero terremoto, para asombro de muchos. Grandes literatos han puesto en tela de juicio esta decisión, mostrando en algunos casos un absoluto y sorprendente desconocimiento acerca de la obra de autor de “Like a rolling stone”.

La realidad es que una parte central en la creación artística de Dylan gira en torno a las letras de las canciones, que son verdaderos y bellos poemas, poemas como los que en su tiempo hicieron Homero, Rimbaud o Garcia Lorca, pero con un valor añadido, esto es, su adaptación y encuadre en una cultura y entorno musical. 



El encajar un poema dentro de una melodía y conseguir resultado armonioso es una disciplina denominada “composición de canciones” y es un arte absolutamente sublime, y que se reconoce por primera vez nada más y nada menos que por el Premio Nobel de Literatura, otorgándose al más importante compositor de canciones del mundo, Bob Dylan.


“La noticia sobre el Premio Nobel me dejó sin palabras”, “¿Quién podría soñar con algo así?”, señaló. Es el triunfo del rock, la vida y la carretera.


Music kills me (14) Dylan, la vida y la carretera

1. Mississippi (Love and Theft, 2001)
2. Workingman's blues #2 (Modern times, 2006)
3. I feel a change comin' on (Together through life, 2009)
4. Not dark yet (Time out of mind, 1997)
5. Long and wasted years (Tempest, 2012)
6. If you ever go to Houston (Together through life, 2009)
7. Love sick (Time out of mind, 1997)
8. That lucky old sun (Shadows in the night, 2015)
9. Beyond here lies nothin' (Together through life, 2009)
10. Standing in the doorway (Time out of mind, 1997)
11. High water (for Charley Patton) (Love and Theft, 2001)
12. Spirit on the water (Modern times, 2006)
13. These foolish things (Triplicate, 2017)
14. Million miles (Time out of mind, 1997)
15. Soon after midnight (Tempest, 2012)
16. Trying to get heaven (Time out of mind, 1997)
17. Forgetful heart (Together through life, 2009)
18. The night we called it a day (Shadows in the night, 2015)
19. Make you feel my love (Time out of mind, 1997)
20. Life is hard (Together through life, 2009)
21. I could have told you (Triplicate, 2017)
22. Rollin' and Tumblin' (Modern times, 2006)
23. This dream of you (Together through life, 2009)
24. Duquesne whistle (Tempest, 2012)
25. Lonesome day (Love and Theft, 2001)
26. Pay in blood (Tempest, 2012)
27. Once upon a time (Triplicate, 2017)
28. Nettie Moore (Modern times, 2006)
29. Stay with me (Shadows in the night, 2015)
30. My one and only love (Triplicate, 2017)





23 de junio de 2017

Vocabulario Fundamental. Animales (52) Bioluminiscencia, luz en la Tierra


Es en los documentales de David Attenborough cuando el Juez Roy Bean más se aberra del doblaje en la televisión pública española, más aún en el género documental. Al menos tenemos su bonhomía y su eterna mirada emocionada ante las maravillas naturales de nuestro planeta.

En esta ocasión sir David viaja por el mundo en otro impactante documental de la BBC sobre la bioluminiscencia, el increíble fenómeno natural que producen los seres lumínicos que pueblan distintos ecosistemas naturales. Maravillosa luz en la Tierra que debido a la presión humana cada vez luce menos. Disfrutemos de su existencia quizás no con su voz, pero sí a través de los ojos y el corazón de nuestro indispensable David. Life that glows.







En el mar y en tierra firme, seres vivos de muchas clases han desarrollado la capacidad de emitir luz de formas extraordinarias. Con las cámaras y tecnologías más avanzadas, estamos empezando a conocer la vida de los seres luminosos. Los seres luminosos, criaturas con su propia luz interior, nos encantan y nos asombran.

Cualquiera que haya visto una luciérnaga o un gusano resplandeciente no puede dejar de caer bajo su hechizo. El mar en la noche brilla, como millones de plancton luminosos revelan las formas de los delfines, peces y ballenas en un espectáculo de luz verdaderamente espectacular y mágico. Pero, ¿Por qué los animales producen luz propia?

Durante siglos, sólo hemos podido maravillarnos con el misterio de la bioluminiscencia, ahora en cambio podemos comenzar a revelar la increíble verdad acerca de las criaturas vivientes con luces. Sir David Attenborough es nuestro guía mientras nos aventuramos en un mundo que describe como "completamente diferente a la nuestro".

Un mundo mejor es posible (42) El barco de los cirujanos




Darle al interruptor y que se encienda la luz. Abrir el grifo y que salga agua. Llegar a casa en invierno después de un duro día de trabajo y darnos una ducha caliente. Estar enfermos e ir al médico... Dicho así, suena todo normal, tan normal como nos resulta acceder a ello, pero ¿Qué pasaría si no fuese todo tan sencillo?

Hablemos, por ejemplo, de la salud. Ante una dolencia o enfermedad no perderíamos tiempo y con un tratamiento adecuado podríamos mejorar rápidamente. Un privilegio al que no todos, lamentablemente, pueden acceder. Pero ahí están ellos, un grupo de personas que nos hacen recuperar la esperanza en la raza humana. 

'El barco de los cirujanos'

Hoy presentamos 'El barco de los cirujanos' (The surgery ship - Madeleine Hetherton, 2013) un documental tan duro como necesario sobre el Africa Mercy, 'El barco de los cirujanos', que lleva más de veinte años recorriendo distintos países de la costa africana realizando intervenciones médicas gratuitas. 

Es el hospital flotante más grande del mundo, donde voluntarios sanitarios de más de cuarenta países, se embarcan durante meses para salvar a cientos de pacientes desahuciados. A él llegan casos terribles que en muchos casos se han producido por enfermedades o lesiones que si se hubieran tratado en su debido momento no se habrían complicado tanto para quienes las padecen. Grandes tumores, deformaciones congénitas, heridas de guerra, son algunas de las patologías que los cirujanos abordan en los cuatro quirófanos instalados en el barco, financiado exclusivamente a través de donaciones.


Personal sanitario voluntario que dejan todo en su tierra de origen y se embarcan durante un año, en esta ocasión en Guinea, donde diagnosticarán a más de tres mil personas y operarán con éxito a otras tantas. 

"Pensé, esto es lo que quiero, salvar vidas y cambiar el mundo", afirma orgullosa una doctora australiana en 'El barco de los cirujanos', que posee su propia página web www.nde.ong www.mercyships.org

"Cuando te encuentras en este entorno, la necesidad de ayudar resulta embriagadora y una vez que empiezas, no puedes parar", dice satisfecho otro de los cirujanos en este altruista documental.

Tratan muchas enfermedades existentes en Occidente, pero que en los países africanos no reciben atención médica adecuada y en muchas ocasiones terminan siendo letales. "No teníamos dinero, no le podíamos llevar al hospital. La primera vez que pisó un hospital fue cuando llegó el barco", cuenta agradecido el padre de una niña con un enorme tumor en la cara.

"Es una sensación única, cuando le entregas una tarjeta que dice: ven a vernos, te hacemos una cirugía gratis y tu vida cambiará para siempre", dice otra de las cirujanas, que trabajan en el barco de la entrega, la generosidad y la disponibilidad.

15 de junio de 2017

Campanadas de la Historia (64) 15 de junio de 1977: Cuando volvimos a votar


Hace 40 años los españoles votaron después de cuatro décadas de cruel dictadura fascista. Pero no nos equivoquemos, no era la primera vez que lo hacíamos. Esta foto de abajo es mismamente de Eibar, en 1933, durante la II República. Luego ya sí, el 15 de junio de 1977, la democracia se volvía a manifestar en las urnas, aunque muchas cosas no fueron como nos dijeron. Los descendientes de la dictadura franquista nunca dejaron de ambicionar lo que consideraban suyo por derecho divino. Y ahí les tenemos, gobernándonos y mintiéndonos, cada día. En cuatro décadas hemos avanzado pero no como nos dicen. 


14 de junio de 2017

Ciclo de cine europeo (39) Vocabulario Fundamental. Odio (7) La Haine: el odio según Mathieu Kassovitz


"Esta la historia de un hombre que cae de un edificio de 50 pisos. Para tranquilizarse mientras cae al vacío, no para de decirse: hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien..."

Así comienza la película que hoy publicamos en otra entrada de nuestro ciclo de cine europeo así como otro post de nuestro vocabulario fundamental sobre el odio. En 1995 el director y actor francés Mathieu Kassovitz mostraba la guerra de clases en las banlieues (barrios periféricos) parisinas con una película poderosa y despiadada que sacudió las conciencias de la acomodada sociedad francesa, que ignoraba sistemáticamente las demandas de sus ciudadanos más desfavorecidos.

Kassovitz y el excelente elenco de actores de este film  (entre ellos el siempre brillante Vincent Cassel en el papel del siempre irascible Vinz) mostraban un desolador retrato de los suburbios urbanos de los 90’ pero bien podría describir la realidad actual, a la que habría que añadir el siniestro componente del terrorismo yihadista, tan presente en nuestros días y que por aquel entonces aún no se había manifestado. Los conflictos sociales, la desigualdad, el paro y la falta de oportunidades, todos ellos son los vectores que alimentan el odio y la rabia latentes que llevan décadas germinando y que convulsionan la sociedad gala en estallidos de violencia cada vez más frecuentes.

'La Haine' relata 19 horas desesperadas en la vida de tres amigos en un deprimida banlieu a las afueras de Paris. Vinz, Saïd y Hubert, un judío, un negro y un árabe que, enfrentados a una vida sin futuro, poco más tienen que hacer que vagabundear por su barrio, malgastando las horas de sus días, rumiando su frustración, mostrando su hostilidad contra todo el que se cruza en su camino.

Tras una revuelta popular que desemboca en enfrentamientos con la policía y que dejado el barrio y sus corazones envueltos en llamas, Abdel, un buen amigo suyo, ha sufrido una fuerte paliza de la policía y está en coma. Vinz, que ha encontrado una pistola perdida tirada en el suelo, quiere venganza. Mientras tanto, Hubert no para de decir que "la haine attire la haine!", el odio lleva al odio...

Tanta vigencia sigue teniendo esta película (ya un clásico indiscutible del cine francés), que en 2005 a los diez años de su primera proyección, se presentó el documental 'Les dix ans de La Haine' (Los diez años de El Odio) dirigido por Benjamin Geffroy. Centrado en entrevistas al director, productor y actores de la película que retrataban el inquietante contexto social que se vivía en Francia una década antes y cómo pensaron mostrarlo en la película, así como las dificultades del rodaje y cómo consiguieron superarlas. Aquí mismo se lo ofrecemos:



En 2015 y quizá espoleado por los atentados en la revista Charlie Hebdo, Kassovitz mostró su deseo de rodar una secuela de este film; suponemos que todo lo que ha sucedido después no habrá hecho más que reafirmarle en su idea. Porque entonces como ahora, en la sociedad francesa sigue existiendo una tensa realidad que avisa que 'hasta ahora todo va bien, hasta ahora todo va bien... pero lo importante no es la caída, sino el aterrizaje'. Y quién sabe cuán lejos, o no, estemos de tocar fondo. Aquí tienen, 'La Haine', disfrutenla. 

12 de junio de 2017

El Crackómetro (44) Rafa Nadal: Vive deprisa, muere despacio

Rafa Nadal: Vive deprisa, muere despacio

Manuel Jabois El País 12 jun 2017

El tenis es un deporte de espasmos. Tan sometido a desequilibrios internos que cualquier desajuste en un golpeo provoca la derrota en un partido, la caída en desgracia en la clasificación o, directamente, la retirada y una vida de penitencia. A veces uno tira la raqueta al suelo, la rompe y al recogerla recoge su vida. También puede aburrir. Esto no suele confesarse, pero paradójicamente en ese deporte de sobresaltos hay una rutina tan formidable, una mecánica tan exigente, que a veces uno se desenamora de la raqueta o la asocia, como le ocurría a André Agassi, a un infierno y una vida de privaciones: golpea la pelota como si golpease al padre. Además comparte con el resto de deportes, individuales y colectivos, una característica que puede pasar inadvertida, pero que conviene recordar: se pierde casi siempre.

¿Por qué seguir? Pregunta y respuesta fueron planteadas en la pista central de Roland Garros. Por el mismo tenista de siempre, el caníbal de la tierra batida que no sólo ganó París, ni sólo lo hizo por décima vez, sino que mantuvo a los 31 años una marca extraterrestre: dos derrotas en toda su vida en la tierra prometida. Así que en el tenis no se pierde casi siempre: no Nadal y no en arcilla. Al ataque, con palos como el que arrodilló a Wawrinka en el 4-2 del segundo set, un golpe plano que sacó de la infancia, cuando se ejecuta todo lo que se sueña, o a la defensiva, erosionando a sus rivales hasta convertirlos en una montaña de polvo.

Que es humano lo confirman sus lesiones, meses de zozobra y la caída en el ranking. Lo que le distingue de otros humanos no es que él haya regresado de un lugar del cual es imposible volver, sino que lo haya hecho mejor que antes. Que haya quebrado de una forma tan escandalosa la normalidad de una carrera que lo levantó a la cima a los 19 años y lo ha depositado en el mismo lugar 12 años después, cuando se habían empezado a encargar las coronas de flores más fastuosas y se repetía la cantinela del "mejor deportista español de la historia" como si hubiesen pasado veinte años de su retirada. El tenis no era eso antes que él y Roger Federer. 

Si la reinvención de Nadal tenía un problema, está solucionado. Cuando caes después de ganarlo todo, solo merece la pena volver a subir por las vistas. Pero en Francia demostró que está para cualquier cosa menos para mirar el paisaje: el paisaje es él. Nunca había arrasado así un torneo de Grand Slam. Quemó a Wawrinka, hizo arder la pista bajo un rosario de golpes que sonaban como clavos en la madera de los que le querían enterrar, y su sombra se volvió a levantar en el skyline de París con la misma familiaridad que la Torre Eiffel, el mismo hierro, los mismos años.

3 de junio de 2017

El Crackómetro (43) Pax Madridista

Pax Madridista


Cada uno es muy libre de desgarrarse la camisa cuando le venga en gana, pero la Duodécima no es un triunfo desgarrador. Es una victoria absoluta, aplanadora, bien masticada. En las finales contra el Atlético existía el miedo a la burla y al ‘sorpasso’. En las finales anteriores se sentía el miedo de no volver pronto, que en la Séptima fue el terror a no volver nunca. En Cardiff no hubo temores confesados o inconfesables. La inquietud de muchos aficionados era un nerviosismo de carácter supersticioso, en ningún caso real. Los jugadores ni siquiera se tomaron el esfuerzo de disimular. La conquista fue razonada y el marcador descriptivo. La desolación de la Juventus tampoco fue desgarradora. Si acaso un par de lágrimas que se resistieron a salir, y no por perder lo que se pudo ganar, sino por el camino en balde, por la ilusión gastada, por la ‘porca miseria’.


Vajilla modelo Real Madrid

Cada uno es muy libre de remojarse en las fuentes que le plazca, hace buena noche, pero la Duodécima es una Copa para el baño con espuma y las velas aromáticas. La victoria confirma el dominio de un equipo que no ha ganado por tener mejores espíritus, sino mejores futbolistas. Esta vez, la historia no tiene nada que ver, ni el escudo, ni la leyenda. Sólo el fútbol. Esto no es un asalto a un castillo, es la consolidación de la Pax Romana.

Cada uno es muy libre de invocar a la gloria o de agotar los adjetivos de las grandes ocasiones, pero la final no fue eso. La Juventus igualó el pronóstico y nos llevó al descanso con algunas dudas. Esa fue su medalla. Sin embargo, la incertidumbre que todavía cala en los seguidores más veteranos no alcanza a los futbolistas de un equipo que se sabe superior, capaz de recuperar cada metro perdido y cada gol en contra. No fue épico, porque la épica mete la supervivencia en la ecuación y aquí no vimos peligrar el cuello. El Madrid nunca se planteó mancharse las manos de sangre, sólo de grasa.

Cada uno es muy libre de fundirse el claxon o el hígado, pero unos y otros deberían pensar que el año que viene puede repetirse la fiesta, y que cada vez cuesta más recuperarse de las celebraciones sin límite. Cuiden sus cuerpos, porque el equipo tiene recorrido para estirar su gloria tres años más, y no debe ser casualidad que el doblete de Cristiano fuera culminado por el tanto de Asensio. Cuidemos a Zidane porque la huella que se le discute en el campo no se le puede negar en el vestuario. Aun antes que los equipos, ganan los grupos.

Cada uno es muy libre de beberse la fiesta como prefiera, pero yo recomiendo saborear la noche. Respirar tranquilo, abrazarse fuerte, follar lento y dosificarse, porque vendrán más.