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19 de abril de 2014

Porque están ahí (3) 'Touching the void', de Kevin McDonald


En 1985 dos jóvenes montañeros británicos, Joe Simpson y Simon Yates, se encontraban escalando una montaña remota en los Andes, concretamente la cima del Siula Grande, un pico peruano de 21.000 pies de altura cuando, cerca de la cumbre, uno de ellos se rompió una pierna. Lo que ocurrió después ya forma parte de las leyendas del alpinismo y confirmó una vez más que la realidad supera casi siempre a la ficción. En 2003 el realizador británico Kevin McDonald dirigió un aclamadísimo documental que explora los límites de la resistencia y determinación humanas y el instinto de supervivencia en condiciones extremas, recreando su tormentosa aventura en aquel lugar remoto de la geografía andina. 


Tocando el cielo


El espectador que antes de ver “Touching the void” crea que esta película trata sobre montañismo se equivocará completamente. El film inglés gira en torno a la voluntad, la lucha por la supervivencia, el acompañamiento infinito de la muerte, el esfuerzo absoluto por encima de lo posible, la vida y la muerte si queremos ser petulantes. 

Esta película documental estrenada en el año 2003, fue dirigida por el afamado y experimentado documentalista Kevin Macdonald, creador de “One day in September” o “My Enemy´s Enemy”. “Tocando el cielo” resulta ser uno de los mejores documentales de esta década, ya marcada por el fuerte desarrollo de la creatividad documental, junto con su llegada masiva a la gran pantalla y, por tanto, la aparición de los beneficios económicos.

65 años después de que Leni Riefensthal dirigiera su “Triumph des Willens”, aparece de la nada, hecho cine, el verdadero triunfo de la voluntad de la mano de dos escaladores británicos, Joe Simpson y Simon Yates, que, a mediados de los 80, lucharon contra su ambición y contra el destino cuando subían en Perú, para después bajar, el pico casi vertical de 7.000 metros “Siula Grande”.

Documentales sobre accidentes montañeros se han hecho muchos desde hace décadas en la pequeña y en la gran pantalla, pero casi nunca se han presentado junto a una dramatización tan cuidada y precisa, como la que hay en el caso de “Touching the void”. En este film destaca la fotografía de Mike Eley y la creíble representación de los actores en todos los momentos claves, mientras las voces en off de los implicados repasan con supuesta honestidad sus vivencias en la montaña.

Estremece especialmente el relato de Simon Yates, porque en la realidad se vio con un pie en la tumba, sino con los dos. Por esta razón que se representa sin morbo, impresionan los detalles con los que narra la autosugestión a la que tuvo que someterse, para no dejarse desfallecer durante los momentos más críticos. En el rostro y en el relato de Joe Simpson vemos recorrer la ambivalencia de quien salva la vida pero deja a su compañero bajo la suerte de la montaña. El espectador le perdona y le comprende, sentimos empatía con él por la humanidad de su historia.