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30 de abril de 2013

Ciclo de cine clásico USA (9) 'La lista de Schindler', de Steven Spielberg

"Esta lista es el bien absoluto, la vida más allá del abismo"

Veinte años ya del estreno de 'La lista de Schindler' (Schindler's List, 1993), la gran obra de Steven Spielberg sobre el célebre Oskar Schindler, el industrial y hombre de negocios alemán que salvó a cerca de 1200 judíos contratándolos para su fábrica de artículos para la Wehrmacht en Cracovia (Polonia). Steven Spielberg realizó con su historia una de sus mejores películas estremeciendo al mundo con su desgarrador y magistral relato de las víctimas del holocausto nazi que pudieron escapar, gracias a Schindler, a una muerte cierta. 

Vista hoy, "La lista de Schindler" sigue conservando su clasicismo, sigue siendo una poderosa y compleja narración que desarma al espectador ante la visión de una angustia casi inaguantable a través de unas imágenes de gran poder visual, expresionistas y brutales, y un magnífico elenco de actores y diseño de producción. Pero a su vez proporciona una visión esperanzadora del hombre como individuo que resiste a dejarse impregnar por la banalidad del mal, que evoluciona en su pensamiento y empatiza con sus semejantes, jugándose la vida por salvar a otros. 

Esta nueva entrada de nuestro ciclo de cine clásico USA es pues nuestra conmemoración de esta gran obra cinematográfica, el especial de Días de Cine que nos avisó de la efeméride y luego la peli, ripeada de nuestro dvd y por supuesto en versión original subtitulada. Por si quieren volver a disfrutarla. 



Días de cine - 20 años de La lista de Schindler

29 de abril de 2013

Vocabulario Fundamental. Evolución (12) De presas a depredadores

Redes 154 - De presas a depredadores

Nuestros vínculos con el mundo animal son preciosos y no hay que subestimarlos.
Pat Shipman

Eduard Punset (Redes) 24.04.2013

Algo sucedió a nuestros antepasados que hizo que dejaran de ser una presa más para ponerse a la altura de los otros depredadores de la época. Fue en esa época que nuestros ancestros empezaron a establecer lazos con algunas especies de animales. En este capítulo de Redes, la antropóloga Pat Shipmanexplica a Eduard Punset cómo la conexión con los demás animales podría haber favorecido nuestra evolución hacia lo que hoy somos los humanos. Y como ejemplo de cooperación entre humanos y otros animales, La Mirada de Elsa se centrará en los perros guía y la ayuda que prestan a las personas ciegas.

28 de abril de 2013

Vocabulario Fundamental. Fundamentalismo (12) La caza del homosexual en Uganda

Reportaje de Jon Sistiaga y Hernán Zin que denuncia la homofóbica obtusa de la sociedad y el gobierno de Uganda. En este país las distintas religiones (cristianos, musulmanes, evangelistas...) que se profesan  y la propia tradición social se unen para perseguir con saña y excusas demenciales a las personas que no siguen las normas sexuales "dictadas por Dios".

Hay en el mundo unos 80 países en los que ser homosexual es un delito. En algunos, como Irán, Yemen o Arabia Saudí, donde se aplica la Sharía, ese delito se paga con la muerte. Pero no solo el Islam más fundamentalista les persigue. 

Jon Sistiaga viaja a Uganda, paraíso de turistas europeos, uno de los países más profundamente cristianos de África y también el Estado más homófobo de ese continente. Su Parlamento debate estos días la llamada "Ley antihomosexualidad", conocida como"Ley mata gays", que pretende prohibir cualquier forma de relación sexual entre personas del mismo sexo. El proyecto de ley contempla la pena de muerte para lo que denominan "homosexualidad agravada" o la cadena perpetua para las parejas que osen casarse.

Políticos de todos los partidos, miembros del Gobierno, prominentes empresarios, pastores evangelistas con discursos inquisitoriales, entre todos están creando el ambiente necesario que justifique en la sociedad la persecución y criminalización del colectivo gay. Ya se han producido asesinatos de activistas, palizas, intimidaciones, persecuciones. Sólo la presión de la comunidad internacional y de los países donantes puede detener que se oficialice por ley la homofobia de Estado en este país. Este reportaje de CANAL+ desnuda los argumentos mesiánicos de los líderes sociales que propagan el odio al diferente y da voz a los pocos activistas gays que se atreven a dar la cara.




25 de abril de 2013

Campanadas de la Historia (29) Recordando Krasny Bor


1. Recordando Krasny Bor

"En la División Azul, cada hombre era un mundo. Había falangistas, aventureros, militares, simpatizantes de los alemanes o gente que necesitaba el dinero en la posguerra"

"...la causa que defendían era infame, pero eso no alteraba el hecho básico: eran compatriotas, estaban en el infierno y pelearon con bravura admirable."

Un lúcido como pocos artículo de Arturo Pérez Reverte en XLSemanal nos recuerda una fecha de la que no nos habíamos percatado, el 70º aniversario de la batalla de Krasny Bor, y nos habla de lo peor de nuestro carácter nacional conservado a lo largo de los siglos, de Goya como su pintor maestro y de una Historia ni buena ni mala sólo vibrante, terrible, injusta, apasionante Historia, válida para entender pasados, descifrar presentes y prever futuros. Y en la historia de España está la División Azul y su fiero combatir al lado de las tropas de Hitler, en las peores condiciones y en el peor teatro de guerra de la IIGM, el Ostfront en el que chocaron brutalmente los ejércitos rusos y alemanes. 

A rebufo del artículo del cartagenero entramos en profundidad en los terribles hechos de guerra y heroísmo sucedidos aquel 10 de febrero de 1943 cuando, a las afueras de Leningrado, unos 5.600 hombres de la División Azul hicieron frente a 44.000 soldados, casi un centenar de tanques y centenares de piezas de artillería del 55 Ejército de la Unión Soviética y evitaron la ruptura del frente a un alto precio de vidas. Un artículo de El Mundo nos relata la batalla en los recuerdos de y la contextualiza dentro de las intentonas soviéticas de romper el cerco de Leningrado.




Recordando Krasny Bor

Arturo Pérez Reverte XLSemanal - 22/4/2013

Mi abuelo paterno, que era uno de esos republicanos de antes, cultos, viajados y con biblioteca, escéptico como todo hombre sabio, solía repetir una frase que yo, de pequeño, no alcanzaba a penetrar del todo: «Los españoles sólo servimos para salir en los cuadros de Goya». No fue sino más tarde, cuando leí libros, viajé y me familiaricé con cuadros como los del 2 de Mayo en Madrid o el Duelo a garrotazos, cuando comprendí a qué se refería mi abuelo, y por qué, entre todos los pintores españoles, utilizaba a Goya como clave lúcida. Como amarga referencia.

Hace unas semanas hice un experimento. Se cumplían 70 años de la batalla de Krasny Bor, cerca de Leningrado, donde 5.000 españoles de la División Azul encajaron el ataque de dos divisiones soviéticas integradas por 44.000 hombres y 100 carros de combate: una compañía aniquilada, varias diezmadas, oficiales pidiendo fuego artillero sobre su propia posición por estar inundados de rusos. Abandonados a su suerte, durante todo el día pelearon como fieras, a la desesperada. Casi la mitad murieron o desaparecieron, pero frenaron a los rusos, les hicieron 10.000 bajas y obtuvieron de Hitler este comentario: «Extraordinariamente duros para las privaciones y ferozmente indisciplinados». Y, bueno. Tales son los hechos y así los conté en la red social Twitter, donde recalo algunos domingos, añadiendo que entre los divisionarios no todos eran voluntarios falangistas, pues también había ex combatientes republicanos y gente que se alistó por hambre o para ayudar a algún familiar encarcelado o en desgracia. Añadí que la causa que defendían era infame, pero eso no alteraba el hecho básico: eran compatriotas, estaban en el infierno y pelearon con bravura admirable. «Quienes nos gobiernan deberían prestar atención a esas cosas -escribí-. La Historia ha probado mil veces que no hay nada más peligroso que un español acorralado». Lo interesante vino luego: tres mil opiniones de tuiteros. Yo había mencionado un hecho histórico, destacando un coraje y una tenacidad independientes de tiempos o ideologías. Algo que ocurrió y que está -debería estar- en los libros de Historia por las mismas razones que la toma de Tenochtilán, el saco de Roma o la liberación de París por los republicanos españoles de la Nueve. Y sin embargo, no pueden imaginar la que se lió en Twitter: los insultos y descalificaciones entre quienes discutían. Algunos me incluyeron, claro. Eso fue lo más revelador: ultraderechistas acusándome de rojo por haber calificado de infame la causa que la División Azul defendía en Rusia, y ultraizquierdistas acusándome de facha por hablar de la División Azul en vez de sepultarla en el negro olvido. Y entre unos y otros, docenas de tuiteros tirándose los trastos a la cabeza con argumentos ideológicos, orillando el hecho principal: el episodio histórico, su épica objetiva y su interesante consideración. La Historia, en fin, que no es buena ni mala, sino llave para comprender el pasado y el presente. Y a veces, para prever el futuro. Así que una vez más recordé las palabras de mi abuelo. Pensé en Goya. En ese cable suelto que los españoles llevamos sumergido en bilis en algún lugar del corazón. En ese rencor cainita, desaforado, siempre dispuesto a simplificar el mundo en un estúpido nosotros y ellos. En esa necesidad nuestra, no de vencer y convencer, sino de vencer y exterminar al vencido. Borrar hasta su huella. Fusilar al que levanta las manos, en vez de ofrecerle un pitillo y mirarlo a los ojos. Prueben a elogiar en público el valor de moros y cristianos en Las Navas, o el de republicanos y nacionales en El Ebro. Saltarán voces criticando la igualdad de trato, la falta de etiqueta diferencial, la ecuanimidad ante el valor y el sacrificio, como si éstos tuvieran que depender de ideologías para ser admirables. Nadie puede ser admirable si no pertenece a mi bando, es la lectura final. Esto repugna y entristece, porque no es de ahora. Pese a lo que afirman los tontos, no lo inventó Franco, ni la República: viajemos a la Dictadura, a las guerras carlistas, a Fernando VII, a la Inquisición. En pocos lugares de Europa hubo tanta saña y tanta vileza. Mientras en otros países -también en eso envidio a Inglaterra- la inteligencia o el valor del adversario son a menudo motivo de admiración y respeto, en España no hacen sino aumentar la envidia; la ira de quien, una vez dueño de la trinchera, remata la faena con toda clase de vejaciones introductorias al tiro en la nuca. Tiro que, por otra parte, aplica con más entusiasmo quien nunca corrió riesgos antes. Quien más lejos anduvo, durante el combate, del verdadero campo de batalla. 


2. Krasny Bor, la batalla más dura de la División Azul


Adolf Hitler se entrevista con Muñoz Grandes, a cuyo mando estaba la División Azul.

"Fuimos a luchar contra el comunismo, no contra los rusos", afirma Juan Serrano Mannara, veterano granadero del 262º regimiento 'Pimentel'. Estuvo hasta 1944 en la Unión Soviética, pero no combatió en Krasny Bor. Siete décadas después, apenas quedan algo más de 400 veteranos de los 45.000 hombres que lucharon en la División Azul. Y de aquel pueblo a las afueras de San Petersburgo, la antigua Leningrado, quedan muchos menos: hubo 3.645 bajas y 300 capturados en la batalla, un millar de ellos muertos sólo el primer día.

En Leningrado murieron más de un millón de civiles durante los 900 días que duró el asedio de la Wehrmacht, según algunos estudios, aunque las fuentes oficiales rusas calculan algo menos de 700.000, sin contar la marcha de refugiados. El ejército alemán llegó a las puertas de la ciudad en septiembre de 1941 y no fue expulsado hasta 1944. Sin embargo, lo más duro tuvo lugar hasta enero de 1943: fue cercada al sur por los alemanes y al norte por los finlandeses para dejarles morir de hambre y frío por orden de Hitler. El único corredor para hacer llegar comida y combustible a la ciudad era el congelado lago Ladoga, el 'camino de la vida'.

La 250. Einheit spanischer Freiwilliger llegaría al sector de Krasny Bor en otoño de 1942. En enero del siguiente año, mientras caía el kessel alemán de Stalingrado, el ejército soviético logró conquistar un pequeño corredor por tierra hasta Leningrado. La operación 'Estrella Polar', continuación de la 'operación Chispa', debía ampliar este camino y romper rápidamente las líneas de la División Azul para envolver al 18 Ejército alemán. La 'Blau division' lo evitó.

La batalla de las cruces de hierro

"El que diga que no tiene miedo, miente. Una cosa es miedo, otra es terror, y otra cosa es decir 'voy porque tengo que hacer eso y me pongo a hacerlo'", afirma sin albergar ninguna duda Luis Gallego, sargento de Ingenieros en el Radio Grupo de Telecomunicaciones. Como Serrano Mannara, no estuvo en Krasny Bor, pero sus experiencias, materializadas en heridas de guerra, ilustran aquellos tiempos.

En septiembre de 1942, unas ráfagas le pillaron "como pudieron pillar a otro" y quedó atrapado entre dos líneas. Volvió a España con tres operaciones, dos de ellas sin anestesia. "Unos me agarraron de los brazos, de los pies otros, me pusieron de espaldas para dar el corte, y de anestesia... pues una toalla", recuerda.

Fue unos meses antes de Krasny Bor. Pasadas las seis de la mañana de aquel 10 de febrero de 1943, la artillería soviética comenzó su descarga sobre las posiciones del regimiento 262 de la División Azul. No pararía hasta un par de horas después. Acto seguido, cuatro divisiones del Ejército Rojo, acompañadas por carros KV-1 y T-34, se lanzaron sobre las castigadas líneas españolas.

El objetivo soviético era romper el frente en poco tiempo y envolver a los alemanes. El invierno en Leningrado es muy frío y anochece prontísimo. Sin embargo, la Stavka fracasó: el barrizal provocado por el fuego artillero sobre la nieve atrapó a los carros de combate y los supervivientes del regimiento opusieron una fiera resistencia hasta el final.

Los soldados españoles se reagruparon como pudieron para defenderse, incluso se desplegaron en los cráteres abiertos por la artillería rusa. Entre las hazañas que se recuerdan está, por ejemplo, la del divisionario al que explotó la mina que colocó en un carro pesado.


A pesar del ataque, dos divisiones alemanas situadas en el flanco derecho de la División Azul no acudieron al rescate porque esperaban un ataque que nunca tuvo lugar. Entre ellas estaba la 4 Polizei Division de las Waffen SS. Pasado el mediodía, el Ejército Rojo logró romper las líneas por tres zonas y tomar casi entera Krasny Bor. Sin embargo, los restos de la División Azul aún resistían al sureste del pueblo y en los aledaños del río Ishora.

Aunque las tropas soviéticas lograron penetrar tres kilómetros, su cuartel general ordenó parar el avance al anochecer. Los alemanes habían enviado refuerzos y la rotura del frente era inviable tan tarde. El Ejército Rojo había tomado Krasny Bor, pero fue una victoria pírrica. Los 11.000 fallecidos en la operación 'Estrella Polar' se sumaría al millón de soldados soviéticos muertos en toda la batalla de Leningrado y el frente seguiría estable un año más.

A 3.000 kilómetros de casa

Un rótulo colgado en la Fundación División Azul recuerda a sus 4.954 fallecidos y 12.000 bajas durante la campaña del Este. En su local hay museo con recuerdos de la guerra, como una bandera soviética capturada en los campos de batalla. Allí se reúnen aún los veteranos.

¿Qué empujo a aquellos hombres a ir a luchar bajo las órdenes alemanas a 3.000 kilómetros de su país? "En la División Azul, cada hombre era un mundo. Había falangistas, aventureros, militares, simpatizantes de los alemanes o gente que necesitaba el dinero en la posguerra", explican en la Fundación.


Con el 'Marca', cualquier información se recibía con entusiasmo en la helada estepa.



"A mí tío lo mataron en la guerra. Mi padre estuvo en la cárcel. A mi tía la echaron de donde trabajaba y la metieron en la cárcel..." recuerda Juan Serrano Mannara, falangista como Luis Gallego.



Este granadero se alistó por primera vez con 15 años. Para ello mintió en casa, donde vestido de pantalón corto dijo que iba a un campamento; y al propio Ejército, donde enseñó la partida de nacimiento de su hermano. Le pillaron en Alemania, pero regresó a filas cuando cumplió 17 años.



Visitó el Palacio de Catalina en Puskhin, pero no fue a un campamento de verano, fue al frente más duro de la historia. "Si vas a la guerra tienes que matar para que no te maten", advierte tras recordar cómo fue herido por la metralla tras estar su compañía tres días rodeada. "Llegamos al cuerpo a cuerpo. El primer día, no sé si por miedo o nervios, no pude poner la bayoneta en el mosquetón, te defendías como podías", rememora.

Esto fue en enero de 1944. La División Azul fue disuelta en otoño del año anterior por la presión de los Aliados a España, pero Juan Serrano Mannara se apuntó con otros voluntarios a la Legión Azul. Unas semanas después de ser herido fue disuelta.

'Eran hombres'

Luis Gallego, falangista y militar de carrera, combatió en el lago Ilmen en el invierno más frío de los últimos cuatro siglos. Estuvo en el batallón de choque 250, 'la tía Bernarda'. "Entre nosotros, lo llamábamos la tía Bernarda... porque era el coño de la tía Bernarda. Donde había follones ahí íbamos. Cubríamos bajas", apunta. Una vez tenía que escoltar a 15 prisioneros cuando fue sorprendido por la aviación soviética. "Me dejaron como los hijos de don Crispín, descalzo y sin paraguas", recuerda con humor. Pasado el ataque, los 15 prisioneros regresaron a su vera.

"Cogí lo que me habían mandado de aguinaldo de España y lo repartí entre ellos", añade. "Antes que nada, antes que rusos o comunistas, eran hombres. "Ni religión, ni no religión, ni carácter ni nada. ¿Te gustaría que te lo hicieran a ti? Pues no lo hagas tú", sentencia.

Los voluntarios españoles bromean con una enfermera alemana.

Estos veteranos han regresado un puñado de veces a Rusia, donde han sido recibidos "maravillosamente" por quienes eran entonces unos niños. "Nunca hicimos nada a los civiles, dormimos en sus casas, compartíamos la comida", afirma Serrano Mannara. "Los alemanes eran distintos... les echaban fuera en invierno".

"Eso se lleva en el corazón. Lo que es el ser humano..." reflexiona Gallego. "Los rusos nos querían mucho, no era la cosa de Alemania, del alemán", añade antes de reconocer que hubo algunos españoles que no se comportaron como soldados. "Se consideraban héroes y les tiraban la comida o les daban cuchilladas", critica al recordar sus maltratos a los prisioneros.

Entre tanto torbellino de emociones, algunos divisionarios se enamoraron de chicas rusas en el frente, pero al volver a España fueron separados de ellas en Hendaya, frontera aún ocupada por los alemanes. Algunas parejas no se verían nunca más. "En aquella época las chicas -rusas- eran como las de aquí, normales y corrientes. Uno se casó con una, desertó y puso una peluquería en Riga. Hasta que lo cogieron y lo volvieron a llevar al frente", recuerda con gracia Serrano Mannara.

Paradojas de la guerra, los veteranos de la División Azul pasaron de ser héroes a ser olvidados. La primera vez que Juan Serrano Mannara regresó del 'Ostfront' a España, en 1942, recuerda que fue recibido con orquesta de música y una misa. La última vez, en 1944, tras cambiar Franco de bando, les dejaron en San Sebastián para que se buscasen la vida. "Al llegar aquí todavía tenía las heridas abiertas. Fui al hospital militar Gómez Ulla a que me las curasen, pero no me las curaron porque no eramos militares".

Paradojas de la guerra, cuando volvió a Rusia a principios de los noventa y vio la pobreza tras la disolución de la URSS, este divisionario llegó a pensar que "vivían mejor cuando estaban los comunistas que ahora".

Vocabulario Fundamental. Demencia (8) Desenredar la mente

Re-publicamos los dos estupendos documentales ('Los olvidados de los olvidados' llevábamos tiempo buscándolo) programados por La Noche Temática en su especial "Desenredar la mente" que nos permiten conocer las historias de dos personas muy distintas, el africano Grégoire Ahongbonon y el doctor alemán Heinz Lehman quienes, cada una en sus muy distintas coordenadas mentales, épocas, países y zonas de influencia, decidieron entregar su vida a la labor de intentar ayudar a personas con desórdenes mentales graves, aliviando los sufrimientos estos seres desdichados que siempre han padecido doble, por su enfermedad mental y por el rechazo de la mayoría de la sociedad donde viven.


La Noche Temática. "Desenredar la mente"

La Noche Temática nos aproxima a la enfermedad mental a través de dos documentales: Los olvidados de los olvidados, un trabajo que retrata la situación de los enfermos mentales en África, donde la falta de políticas y las supersticiones les hace vivir en condiciones inhumanas; y El legado del Dr. Heinz Lehman, una producción sobre la búsqueda de tratamientos nuevos y más humanos en un momento en el que imperaba la práctica del electrosock y la lobotomía. 


1. "Los olvidados de los olvidados”


Hombres, mujeres y niños encadenados, la mayoría a la intemperie, privados de comida y agua... algunos de ellos azotados regularmente o abandonados en las ciudades desde niños por sus propias familias. Este documental muestra la situación en la que se encuentran la mayoría de los enfermos mentales africanos, desde esquizofrénicos graves a simples epilépticos. Junto a ellos, la impresionante historia de un hombre, Grégoire Ahongbonon, un reparador de neumáticos africano, que un día decidió dedicarse a rescatar, curar y reinsertar en la sociedad a estos enfermos, fundando la Asociación Saint Camille para cuidar de ellos.


Cuenta Grégoire que no es difícil llevárselos de sus familias. Todo lo contrario: a menudo están contentas de dejarlos en manos de alguien. Siempre que no se pida dinero, están dispuestos a entregarlos como un regalo. A veces, algunos enfermos rehúsan regresar una vez curados y son ellos los que constituyen el personal del centro. Además de los centenares de enfermos que viven en los centros de acogida, hay más de 15.000 enfermos ya recuperados y reintegrados en sus familias, a los que la Asociación hace un seguimiento periódico y facilita la medicación necesaria para evitar recaídas.




2. “El legado del Dr. Heinz Lehmann”

En 1937 el Dr. Lehmann huyó de la Alemania nazi para iniciar una nueva vida en Canadá. Comenzó su carrera profesional en el Hospital Verdún, a las afueras de Montreal. En aquel momento, los hospitales psiquiátricos eran en palabras de Lehmann, “pozos de serpientes”. Con reclusos desnudos que yacían sobre sus propios excrementos, gritos que emanaban de salas de aislamiento cerradas, ordenanzas que luchaban por meter a los pacientes en camisas de fuerza; enfermos que recibían duchas de agua fría y eran sometidos a tratamientos de electroshock y lobotomías...

Lehmann se negó a aceptar estas condiciones e inició la búsqueda de tratamientos nuevos y más humanos que supuso el contacto directo con los enfermos. Como las actividades de pintura, barro y costura que inició con un grupo de mujeres que fueron todo un éxito. Al final del tratamiento las mujeres iban vestidas y participaban de las actividades.

El Dr. Lehmann fue pionero en la psiquiatría moderna y su aportación fue decisiva para transformar los hospitales psiquiátricos en los entornos terapéuticos que conocemos hoy en día.Pero el mayor legado del Lehmann llegó con una sola pastilla, Largactil, el primer fármaco anti-psicótico utilizado en América del Norte. El tratamiento de pacientes con esta droga fue todo un éxito ya que redujeron e incluso terminaron por completo con los delirios y las alucinaciones de las personas psicóticas, e incluso en muchos casos con su sufrimiento. Un descubrimiento revolucionario que ha permitido que los enfermos crónicos puedan llevar una vida normal aunque controlada.

Este documental ofrece extraordinarias imágenes de archivo de los médicos realizando electroshock y lobotomías que demuestran hasta qué punto ha llegado la medicina psiquiátrica. Esta cinta también nos acerca al Instituto Nacional de Salud en Washington, el mayor centro de investigación psiquiátrica del mundo, donde el trabajo de Lehmann se tiene en cuenta para desentrañar los secretos que guarda el cerebro.


24 de abril de 2013

Globalización, capitalismo y otros resortes de poder (17) El 'lobby' feroz, según Jordi Évole

Salvados - El lobby feroz

¿Qué es un lobby, cómo funciona y en favor de quién actúa? ¿Hasta qué punto se han infiltrado los lobbies en el Gobierno? ¿Se puede regular la actividad de los lobbys? Jordi Évole buscará respuestas entrevistando a Pere Rusiñol, periodista de la revista Alternativas Económicas. ¿Qué es un lobby, cómo funciona y en favor de quién actúa? ¿Hasta qué punto se han infiltrado los lobbies en el Gobierno? Évole llamará a la exministra Cristina Narbona que contará el tipo de presiones que recibió por parte de los lobbys, durante su labor al frente del Ministerio de Medio Ambiente. Confesará a Évole las presiones que recibió del lobby de cazadores. Conoceremos la actividad de un lobbista profesional, Agustí de Uribe, que en un ejercicio de transparencia, nos revela sus honorarios y el tipo de actuaciones que llevan a cabo para favorecer al sector que representan. Nos preguntaremos si ejercer presión al Gobierno según los intereses de un grupo, convierte en lobbista a Ada Colau, portavoz de la PAH (Plataforma Afectados por la Hipoteca). Hablaremos con ella para saber si el Gobierno ha recibido sus propuestas con la misma celeridad que al lobby financiero, por ejemplo.



Jordi Évole viaja también a Bruselas, capital del lobby, donde existe un registro de lobbies que pretende regular su actividad. ¿Convierte la actividad del lobby en algo más transparente? ¿Evita la mala praxis de ciertos grupos de presión? Jordi Évole hará el lobby-tour acompañado por Belén Balanyá, fundadora de CEO (Corporate Europe Observatory) que lucha contra el acceso privilegiado y la influencia de la que disfrutan las grandes empresas y sus grupos de presión en la toma de decisiones de la Unión Europea. Para finalizar, Salvados entra en el Parlamento Europeo, de la mano de un ex eurodiputado por los Verdes, David Hammerstein, ahora convertido en lobbista de ONG's, y también nos acompaña el eurodiputado por el PSOE, Andrés Perelló, que nos abre las puertas de su despacho para mostrarnos cómo reciben a menudo a representantes de los lobbies.

23 de abril de 2013

Vocabulario Fundamental. Puta guerra (18) Band Of Brothers 3 Extras


Para terminar las entradas que hemos dedicado a la estupenda serie bélica de la HBO "Band of brothers" publicamos dos documentales sobre ella. El primero es el clásico Making Of de la misma, cómo los actores recibieron entrenamiento militar del más alto nivel para adecuarlos a las exigentes escenas que tendrían que rodar y cómo fue surgiendo entre ellos un esprit de corps que les uniría para mejor afrontar las difíciles circunstancias del rodaje y les haría comprender mejor las circunstancias en las tuvieron que combatir aquellos a quienes representan. El segundo de ellos, "We stand alone together" (Estamos solos pero unidos), es un emocionante paseo por los recuerdos de los veteranos de la Compañía Charlie que aún sobrevivían en el momento de grabación de la serie -año 2001-, haciendo un recorrido por todas sus historias en cada uno de los sucesos vividos por la compañía a lo largo de la guerra.

The making of Band of brothers





We stand alone together

Vocabulario Fundamental. Evolución (11) La Odisea de la Especie III El amanecer del hombre







La Odisea de la Especie III - El amanecer del hombre

El recorrido desde 10.000 años a.C., pasando del nomadismo al sedentarismo, la domesticación de plantas -agricultura- y animales -ganadería- (que comenzará en el neolítico), la edad del cobre y la edad del bronce, hasta el comienzo de la aparición del la escritura y el Imperio sumerio. 

22 de abril de 2013

Vocabulario Fundamental. Periodismo y Periodistas (19) Vietnam, la guerra que (sí) nos contaron

40 años después de los acuerdos de paz de París de enero de 1973 que supusieron la retirada de las tropas estadounidenses, la guerra de Vietnam (que ya tratamos en este blog en  un post de hace unos meses) sigue viva en la memoria colectiva, tanto de la sociedad norteamericana como de la del resto del mundo que contempló cómo un país pequeño podía vencer (si no militarmente, sí política y moralmente) a la gran potencia si era capaz de aguantar grandes sufrimientos y pérdidas humanas y materiales y tener la más decidida determinación para aguantar en el tiempo, convencidos de que su resistencia y el goteo de bajas que causaran en las fuerzas norteamericanas lograrían agotar al coloso y le forzarían a alcanzar una solución negociada. 


Esta guerra marcó un antes y un después en la cobertura periodística de los conflictos humanos pues el acceso facilitado por el ejército norteamericano a los reporteros de prensa, radio y televisión la convirtieron en una guerra a la vista de todos, lo que devino pérdida del apoyo de gran parte de la sociedad norteamericana. Esto hizo, claro, que el Pentágono se lo pensara mejor e intentara limitar la labor de la prensa en sus siguientes guerras y guerritas por el mundo. Otro gran reportaje (con una estupenda banda sonoradel equipo de En Portada nos lleva a recordarla a través de los periodistas que la narraron en primera línea. 

En Portada. "Vietnam. La guerra que (sí) nos contaron" 


Cuando estalla un conflicto, siempre hay un momento en el que los intereses de la prensa y de los gobiernos y ejércitos implicados, se dan la espalda. La prensa necesita informar y las partes implicadas prefieren por razones estratégicas, y especialmente cuando las cosas no van bien, la censura y la propaganda.Con una mezcla de pragmatismo y resignación, los periodistas asumimos que la primera víctima de la guerra es la verdad. Nadie sabe a quién se le ocurrió tan cínica y certera observación: hay quien se la atribuye a Winston Churchill y otros manuales sobre cobertura de conflictos, se la endosan a Hiram Johnson, congresista demócrata norteamericano, e incluso se atreven a ponerle fecha: 1917, durante la Primera Guerra Mundial.

Cuando estalla un conflicto, siempre hay un momento en el que los intereses de la prensa y de los gobiernos y ejércitos implicados, se dan la espalda. La prensa necesita informar y las partes implicadas prefieren por razones estratégicas, y especialmente cuando las cosas no van bien, la censura y la propaganda.

Una guerra a la vista de todos

Las relaciones en tiempos de guerra entre la prensa y el poder, están trufadas muchas veces de tensión y otras de altas dosis de connivencia. Esto no es algo nuevo. Lo novedoso fue que hubiera una guerra, la de Vietnam, en la que los periodistas podían trabajar con una libertad absoluta, -bastaba con acreditarse-, y contar lo que veían.

No hay una sola causa que lo explique. Por una parte, las relaciones entre prensa y ejército habían sido excelentes, -fueron de la mano-, durante la Segunda Guerra Mundial. Por otra, Estados Unidos, consciente de su superioridad militar y dando la guerra por ganada, no puso trabas al trabajo de la prensa. Por último, los medios de comunicación, especialmente la televisión, vivía días de expansión y gloría y Vietnam se convirtió en un argumento informativo cotidiano.

Han pasado cuarenta años y el conflicto de Vietnam sigue vivo en la memoria colectiva. Es cierto que fue una guerra muy larga, más de 11 años, pero todavía lo es más que fue una guerra moderna, a la vista de todos. La prensa, la radio y la televisión, que se había hecho un hueco importante en los hogares de todo el mundo-, nos contaban el día a día de un conflicto que contra todas las previsiones, no ganaron los más fuertes.

Todavía hay quien piensa que Estados Unidos perdió la guerra en los periódicos y en los informativos de televisión más que en el campo de batalla. Pero para la prensa, que informó con una libertad de movimientos envidiable, Vietnam marcó un cambio en la cobertura de los grandes conflictos: los periodistas tuvieron que enfrentarse a la censura militar de los grandes ejércitos y las imágenes empezaron a escasear en la mayoría de las guerras que vinieron después.

El conflicto en primera línea

Todavía hay quien piensa que Estados Unidos perdió la guerra en los periódicos y en los informativos de televisión más que en el campo de batalla. Pero para la prensa, que informó con una libertad de movimientos envidiable, Vietnam marcó un cambio en la cobertura de los grandes conflictos: los periodistas tuvieron que enfrentarse a la censura militar de los grandes ejércitos y las imágenes empezaron a escasear en la mayoría de las guerras que vinieron después.

En La guerra que (sí) nos contaron están algunos de los grandes periodistas que fueron a Vietnam: Patrick Chauvel, fotoperiodista francés que ha trabajado en todas las guerras de los últimos 50 años; Sylvana Foa, por entonces en Newsweek; Mijail Ilynsky, del diario ruso Izvestia y probablemente el periodista extranjero que más tiempo estuvo en Vietnam, 11 años. Jonathan Schell, de New Yorker, testigo de una de las peores matanzas contra la población civil, la de Ben-Suc.Marta Rojas, cubana, periodista del diario Revolución, que trabajó junto al Vietcong durante varios meses;Helmut Kapfenberger, enviado por la agencia de noticias ADN de la desaparecida República Democrática de Alemania.

Y además, algunos de los periodistas españoles que nos acercaron el conflicto: Vicente Romero, por entonces enviado del desaparecido diario Pueblo y los enviados de Televisión Española Diego Carcedo yMiguel de la Quadra.

Lo mejor de este reportaje ha sido entrar en contacto con grandes maestros y maestras del periodismo y escuchar sus testimonios, en los que rezuma la sabiduría que se adquiere, por observación, sobre el terreno. Y lo más difícil, comprobar que muchos ya han fallecido y que el resto, era difícil de localizar.

Este reportaje no hubiera sido el mismo sin la ayuda de algunos compañeros de las corresponsalías de Televisión Española que, entregados a la causa, buscaron por las vías más insólitas, el rastro de quienes un día nos acercaron a una guerra cruel, que tuvo lugar en un país lejano y en unas circunstancias que hicieron de su trabajo de periodistas, una experiencia irrepetible.

La banda sonora de reportaje

Una selección de las canciones que suenan en La guerra que (sí) nos contaron, listas para compartir y escuchar on line.

Vietnam, la guerra que (sí) nos contaron




Periodistas en Vietnam: una guerra a la vista de todos

19 de abril de 2013

Vocabulario Fundamental. Maldad (5) El cerebro de Caín


El infierno está en nosotros. Más concretamente en nuestro cerebro, distribuido en complejas redes neurales que recorren nuestro sistema límbico y nuestro cortex prefrontal y que igual que pueden impregnarnos de empatía, bondad y altruismo también pueden hacerlo de violencia, crueldad y sadismo. La agresividad es una parte que no podemos obviar de la naturaleza y, por consiguiente, de la especie humana. Este reportaje programado la pasada semana en La2 trata de averiguar qué resortes fisiológicos y neuronales condicionan la violencia en las personas y las secuelas que tiene en ellas. A través de testimonios de víctimas, verdugos e investigadores que desde distintos campos han intentado descifrar la naturaleza de estos comportamientos este documental se acerca al lado más oscuro de la naturaleza humana, aquel que se activa para hacer daño al otro y que incluso puede disfrutar de ello, una característica que diferencia al ser humano de otras especies. Un documental magnífico para entender mejor la cosa humana.

Campanadas de la Historia (28) La persecución de los nazis


















Por primera vez un film relata la ardua y complicada persecución de los líderes nazis escondidos en Europa, Estados Unidos, Oriente Medio y Sudamérica, desde 1945 hasta el presente. Sesenta años de investigaciones, dramas y juicios, principalmente gracias a tres personas extraordinarias, el austriaco Simon Wiesenthal y la pareja germano-francesa Beate y Serge Klarsfeld. 

Simon Wiesenthal, superviviente de los campos de concentración, persiguió a sus torturadores desde el final de la Guerra, especialmente al demente doctor Mengele de Auschwitz. El historiador y abogado Serge Klarsfeld, cuyo padre fue deportado y asesinado, se casó con Beate, una alemana no judía que denunció el silencio y consentimiento de sus compatriotas ante los crímenes del régimen nazi. Juntos han "dado caza" a los principales responsables nazis. Como resultado de sus esfuerzos, asesinos de la Gestapo como Kurt Lischka, Herbert Hagen y Klaus Barbie fueron desenmascarados y llevados a juicio.


16 de abril de 2013

Vidas Conspicuas (3) Stanley Kubrick, una vida en imágenes

Documental del año 2001 sobre la vida, carrera y personalidad del tan controvertido como genial director de cine neoyorquino Stanley Kubrick (1928-1999), en el que participaron numerosos actores que con él trabajaron. Dirigido por el alemán Jan Harlan, el documental repasa la figura de uno de los cineastas más influyentes y admirado de todos los tiempos a través de las imágenes que configuraron su vida y su obra, así como los testimonios de aquellos quienes le rodearon en su vida personal y profesional. 

15 de abril de 2013

Vocabulario Fundamentales. Animales (23) Rescatando orangutanes en Borneo

Hace algunos meses publicamos los documentales de la BBC Expedición Borneo que contaban cómo una expedición de científicos logró delimitar un corazón de biodiversidad en la isla índica, un reducto salvaje que pudiera permanecer a salvo de la deforestación desaforada que sus grandes bosques llevan décadas sufriendo, con más del 50% de sus selvas originales destruidas. El comercio con su valiosa madera deja paso a masivas plantaciones de monocultivos (principalmente soja y la dañina palma aceitera) que monocromizan artificialmente la invaluable biodiversidad de la isla. En estas plantaciones de palma no habitan ni siquiera los pájaros, sólo ratas y las serpientes que de ellas se alimentan, donde antes habitaban millones de seres sorprendentes que conformaban los distintos ecosistemas salvajes de la isla. Tras el paso de las motosierras y camiones de las implacables compañías palmicultoras, el paisaje es de destrucción total, como si hubiera ocurrido una catástrofe natural o una brutal batalla. 

Afortunadamente existen personas de alma inmensa que buscan animales supervivientes en el desastre, como estos trabajadores de la ONG 'International Animal Rescue' (IAR) del 'Orangutan Rescue Center' de Ketapang que intervienen en West Kalimantan (Borneo indonesio) para intentar salvar algunos orangutanes supervivientes que en atávico gesto defensivo, suben a lo alto de algún árbol destrozado pero aún en pie, aterrados y estupefactos con lo ocurrido a lo que antes era su hogar, su bosque lluvioso donde ocurría la vida natural, lo salvaje. Ahora ese mundo perfecto se ha perdido para siempre. Al menos estos animales pueden considerarse afortunados pues serán cuidados y siempre que se pueda devueltos a su medio natural en otras partes menguantes pero aún seguras de la isla.

Estos rescates fueron filmados en marzo de 2013. Algunos enlaces de estas organizaciones por si alguien quiere informarse, adoptar un orangután o hacer una contribución:

13 de abril de 2013

Ciclo de cine europeo (22) 'Les Lyonnais', de Olivier Marchal


"Marchal recupera el tono estilístico del renovador film noir francés con la ayuda del magnífico Gérard Lanvin (...)" (Lluís Bonet Mojica: Diario La Vanguardia)
"Crónica criminal crepuscular tan dura y desencantada como las arrugas del pétreo rostro de Gérard Lanvin (...) en cada plano reina el furor, la belleza y el arrebato (...) " (Fausto Fernández: Fotogramas)

Los lioneses - Les Lyonnais (Olivier Marchal, 2011)

Tras formar parte de la banda "Los lioneses", que atracaron media Francia en los 70, Edmond Vidal, alias "Momon", vive ya retirado del mundo del crimen. Tras el nacimiento de su séptimo nieto, recibe la noticia de que su compañero Serge, con el que se inició en el mundo criminal y al que quiere como a un hermano, ha sido detenido después de burlar a la justicia durante trece años. La amistad y la lealtad hacen que Momon se plantee sacar de la cárcel a su amigo. A la vez, la película narra la vida criminal de Momon y Serge en su juventud.


Polar académico 

No solo es la mejor obra de Olivier Marchal hasta el momento sino que "Les Lyonnais" constituye un compendio de todas las virtudes que atesoró en los años setenta el polar francés. Construido mediante flash inducidos (los lugares o las personas reviven las situaciones del pasado mediante una recreación coetánea del mismo momento pretérito), y con una construcción de los personajes a medio camino entre Melville ó Corneau (gansters frios, metódicos, lacónicos, esquemáticos...) y la de José Giovanni ( visceralidad e incontenidosy brutales brotes de ferocidad) el valor del film trasciende al propio relato negro configurando un mural dialéctico sobre familia/grupo social, amistad/traición, códigos/caos y en último término mi mundo/el de los demás, el equilibrio de la existencia. A diferencia de otras cintas de Marchal el final es acorde con el film y esta vez la propuesta es redonda, circular, perfecta. Obra maestra. (Filmaffinity)

Vocabulario Fundamental. Memoria (20) Memoria crítica

Memoria crítica

El saber mejora y libera, la ignorancia embrutece

Antonio Muñoz Molina26 marzo 2013
En España algo que nunca ha faltado son los defensores de la ignorancia. Tradicionalmente, solían pertenecer a los gremios más reaccionarios, y por lo tanto más interesados en la sumisión analfabeta de las mayorías. Nada como la ignorancia para asegurar la fe en los milagros y la reverencia hacia los terratenientes, y para asegurarles a estos las masas de jornaleros dispuestos a trabajar a cambio de salarios de limosna en sus latifundios, y en caso necesario a dejarse poner uniformes y a servir de carne de cañón en las guerras, marcando el paso en los desfiles ante el Santísimo y la bandera a los sones de un pasodoble patriótico. Predicadores de los catecismos socialistas utópicos del siglo XIX alentaban con una misma elocuencia las cooperativas obreras y la instrucción pública, y las primeras mujeres rebeldes que reclamaban la igualdad con valentía inaudita celebraban el aprendizaje y el conocimiento como herramientas necesarias para conseguirla.

Los socialistas y los anarquistas competían fieramente y a veces violentamente entre sí, e imaginaban paraísos obreros incompatibles, pero tenían en común una pasión idéntica por la educación. El saber mejoraba y liberaba; la ignorancia embrutecía. La reacción levantaba iglesias, cuarteles, conventos, plazas de toros; ser progresista —noble palabra liberal que en nuestra juventud quedó encogida y amputada y caricaturizada en el término “progre”— significaba, prioritariamente, levantar escuelas e institutos de enseñanza media desde los cuales irradiara el entusiasmo del conocimiento, la eficacia práctica y cívica de la racionalidad. Aprender mejoraba la vida de las personas y fomentaba la prosperidad del país, al permitir el despliegue colectivo de las formas más variadas del talento individual. En medio de las nieblas místicas del 98, inteligencias tan apegadas a la realidad de las cosas como la de Joaquín Costa, Giner de los Ríos y Santiago Ramón y Cajal proponían remedios muy semejantes para sacar al país del atraso y la abismal injusticia: escuela y despensa, regadíos, preparación técnica y científica, trabajo fértil y no humillante, estudio. A la II República le dio tiempo a hacer pocas cosas, pero algunas de las prioritarias fueron las escuelas y los institutos, y unos planes de bachillerato tan rigurosos que ni el franquismo pudo desguazarlos del todo. Que los matarifes del ejército sublevado en julio de 1936 se dieran tanta prisa en ejecutar a los maestros de escuela es el indicio de otro orden de prioridades.

Una de las sorpresas más desagradables de la democracia fue que la izquierda abandonara su viejo fervor por la instrucción pública para sumarse a la derecha en la celebración de la ignorancia. Y así se ha dado la paradoja de que al mismo tiempo que se cumplía el sueño de la escolarización universal triunfaba una sorda conspiración para volverla inoperante. La izquierda política y sindical decidió, misteriosamente, que la ignorancia era liberadora y el conocimiento, cuando menos, sospechoso, incluso reaccionario, hasta franquista. En otra época los argumentos contra el saber oscilaban entre un amor roussoniano por el niño como buen salvaje y una afición maoísta por convertir la mente en una pizarra en blanco en la que se inscribirían con más facilidad las consignas políticas. Ahora, como no podía ser menos, los celebradores del analfabetismo feliz echan mano de las nuevas tecnologías: ¿Quién necesita aprender nada, si todo el conocimiento está fácilmente, risueñamente disponible, con solo teclear en un teléfono móvil? Gracias a Internet, ejercitar y alimentar la memoria es una tarea tan obsoleta como aprender a cazar con arcos y flechas. Lo que hace falta no es embutir en los cerebros infantiles o juveniles “contenidos” que en muy poco tiempo se quedarán anticuados, y a los que en cualquier caso se puede acceder sin ninguna dificultad, sino alentar “actitudes”, otra palabra fetiche en esa lengua de brujos. Que el niño no aprenda, sino que aprenda a aprender, repiten, que desarrolle su creatividad, espíritu crítico, a ser posible transversalmente, etcétera.

Tanta palabrería de sonsonete científico encubre nociones extraordinariamente primitivas sobre la inteligencia y sobre la memoria: como si ésta fuera un fardo que pesará más cuanto más se cargue en ella, un almacén en el que los conocimientos aguardan a ser reclamados, como se recupera un archivo en un ordenador. Ni la curiosidad, ni el espíritu crítico, ni la tan celebraba creatividad se sustentan en el vacío. En los estudios más competentes sobre el funcionamiento de la inteligencia creativa se descubre cada vez más el valor de lo que se llama “working memory”: la memoria que trabaja, la memoria activa, la que compara ágilmente una experiencia inmediata con otras anteriores o con ejemplos aprendidos en los repertorios culturales, la que al poner juntos elementos en apariencia lejanos entre sí descubre conexiones y posibilidades nuevas. Es una poderosa y muy bien adiestrada memoria visual la que permite a un artista vislumbrar lo excepcional en lo común, lo semejante en lo que parecía diverso —y también a distinguir entre lo verdaderamente nuevo y la moneda falsa de la moda, y a saber que en la plena originalidad hay siempre un fondo inmemorial de experiencia del mundo—.

El conocimiento histórico o científico no son fardos inertes que estarán esperando a ser consultados en la Wikipedia, igual que un aparador inútil que acumula polvo en un guardamuebles. Lo que sabemos del pasado sucede en el presente, porque nos ayuda en la tarea imperiosa de intentar comprenderlo, y por lo tanto nos pone en guardia contra las manipulaciones y los groseros embustes a los que son tan aficionadas las castas políticas y los ideólogos. Sin una conciencia histórica informada y activa no hay manera de valorar lo que sucede ahora mismo, porque no hay términos de comparación con lo que sucedía hace muy poco o hace mucho; y tan necesaria como la conciencia histórica es un grado solvente de conciencia geográfica: la idea tribal de que el lugar de uno es el centro del mundo tendrá menos fervorosos adeptos si en la escuela y en el instituto se enseña la amplitud y la variedad de los paisajes y de las formas de vida. Que tanta información sea ahora inmediatamente accesible es una razón más para instruirnos en el rigor del conocimiento, no para desdeñarlo como innecesario: igual que la sensibilidad literaria se educa leyendo, y el oído escuchando, y la mirada viendo arte, la inteligencia crítica se afila aprendiendo a distinguir la información sólida y contrastada de la propaganda, el bulo y la calumnia. El saber despierta el apetito de saber más; la ignorancia sólo alimenta ignorancia y desgana.

En la izquierda, cualquier crítica del estado actual de la educación activa como un anticuerpo la acusación de nostalgia del franquismo. La derecha se ríe con esa sonrisa cínica del ministro de Educación: ellos van a lo suyo, a desmantelar lo público y favorecer los intereses privados y el dominio de la Iglesia, y en cualquier caso siempre tienen medios para costear estudios de élite y másteres a sus hijos. Es la clase trabajadora la que paga el precio de tantos años de despropósitos. De nuevo la ignorancia es el mayor obstáculo para salir de la pobreza. Quizás no falta mucho tiempo para que aparezcan de nuevo visionarios que vayan predicando por los barrios populares la utopía liberadora de la instrucción pública.