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8 de noviembre de 2012

Un mundo mejor es posible (23) Obama y el Juez Roy Bean, ¿está lo mejor por llegar?

Hace cuatro años, al calor de la elección de Barack Obama como presidente USA en sustitución de esa calamidad llamada George W. Bushnacía este blog, aún sin saber muy bien qué ser y qué decir, surgiendo de un deseo algo informe de querer plasmar blanco sobre negro algunas de nuestras querencias mentales y obsesiones. En estos cuatro años más de ochocientas entradas, habitadas por casi trescientos documentales, decenas de películas y muchas, muchas lecturas nos contemplan y nos han servido para aprender mucho, evolucionar y modelar nuestro pensamiento y para intentar entender mejor una terrible crisis sistémica y un mundo cambiante y en evidente riesgo de colapso. 

Mientras tanto, nuestro iniciático compañero de viaje intentaba lidiar con el puesto de poder más influyente del mundo y se daba cuenta de que ello no le servía para poder realizar todos sus sueños. Recibía de manos de Bush dos guerras en curso y la peor situación económica desde el el crack del 29 y durante su mandato veía como un partido republicano (que dominan la Cámara de Representantes) en imparable giro a la extrema derecha guiado por el Tea Party, intentaba sabotear todas sus iniciativas legislativas, empeñados en no dar aire a su carismático y odiado enemigo. 

Así que aquí estamos cuatro años después, Barack Obama y el Juez Roy Bean. Él ha ganado con más holgura de la que se preveía y a nosotros nos causa especial placer el pensar que sentirá el multimillonario Sheldon Adelson que lubricó la campaña republicana con decenas de millones de dólares. Como ya han apuntado muchos analistas, Barack Obama se enfrenta a múltiples desafíos en su segundo y último mandato. Intentará completar la retirada de Afganistán, consolidar la reforma financiera y verá aplicarse al fin su reforma sanitaria que, a pesar de los esfuerzos en contra de sus adversarios y de no conseguir que se aprobara con todo el alcance que pretendía, hará que más de 30 millones de personas en su país tengan un seguro sanitario que garantice su salud. Tendrá asimismo que lograr un acuerdo presupuestario que evite el temido "precipicio fiscal" que amenaza su país, cerrar de una vez por todas esa ignominia llamada Guantánamo y conseguir la prometida reforma migratoria integral, aunque la consolidación del dominio republicano en el Congreso tras estas elecciones mucho nos tememos seguirá intentando bloquear sus iniciativas en los próximos años.  

Sin embargo y a pesar de los obstáculos que le aguardan en su país, esperamos que en su segundo mandato, Barack Obama dedique más tiempo a la política exterior pues tendrá que afrontar la crisis con Irán, la crisis de la zona euro y la guerra en Siria, así a bote pronto. Aunque si hay algo por lo que pasaría a la Historia Barack Obama sería si lograra forzar a israelíes y palestinos (más a aquellos que a estos) a diseñar de una vez por todas una hoja de ruta para conseguir la paz definitiva y la creación de un estado palestino que conviva y prospere al lado del estado israelí. Eso sí que le haría merecer el Nobel de la Paz que, como un regalo envenenado, le fue otorgado en 2009.

Celebramos pues su reelección pues nos sigue pareciendo un tipo extraordinario y esencialmente decente y esperamos que, ahora que no tiene que conseguir otro mandato haga lo que le pide el cuerpo y el alma y como él ha dicho, lo mejor esté por llegar. Estos cuatro años han humanizado el mito, nos han mostrado un presidente de carne y hueso al que los estadounidenses han dado otra oportunidad más para cumplir sus promesas pero que ya no dice que podemos porque ya no sabemos si se puede. Ojalá no se equivoque en sus decisiones porque lo que ocurra en Estados Unidos, nos guste o no, nos afecta a todos. Mientras, en este blog afrontamos también un nuevo periodo en el que asoman algunas incertidumbres y zozobras pero intentaremos seguir jugando nuestras cartas, haciendo lo que mejor sabemos hacer, leer, escuchar música, ver y aprender sobre el mundo en que vivimos y con todo ello seguir construyendo nuestro zigurat de conocimiento, nuestro proyecto vital, nuestro sueño.