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31 de diciembre de 2011

El 2011 ha muerto. ¿Viva el 2012?

Termina el 2011 y llegan los inevitables balances y miradas atrás a las grandes noticias de este año convulso y mayormente nefasto que hemos vivido. El año que trajo el terremoto-tsunami que devastó la costa este de Japón y la posterior crisis nuclear producida en la central de Fukushima que ha hecho replantear a muchos países el uso de este tipo de energía (no a España, claro), el asesinato de Osama Bin Laden, la retirada estadounidenses de Irak, la crisis ecológica global, la sequía y las subsiguientes hambruna y mortandad en el Cuerno de África, la confirmación de la crisis de la deuda europea e incluso del concepto mismo de Europa.

Pero sobre todo ha sido el año en que el individuo común, ayudado por las nuevas tecnologías y las nuevas ideas, se ha dado cuenta de su poder para combatir los abusos y corrupciones del viejo mundo, de la clase política y financiera que nos ha llevado al borde del precipicio donde estamos, lo que ha traido protestas generalizadas que se han sucedido
por todo el planeta. Este contra-poder ha sido sublimado por las revoluciones populares del mundo árabe que al menos en Túnez, Libia, Yemen y Egipto se han sacudido, a costa de mucha sangre, a los dictadores que los tiranizaban, aunque su camino a la libertad y los sacrificios que tendrán que hacer para ello no han hecho más que empezar.

Mientras, en España nos despedimos de un año nefasto en el que a pesar de haber llegado la rendición condicionada de ETA, también ha traido más paro y más crisis en los últimos estertores de la lamentable segunda legislatura del gobierno socialista y, por inercia de una democracia mal diseñada, la llegada masiva a las instituciones autonómicas y nacionales de una ola conservadora con unas ideas muy parecidas a las que hace más de una década pusieron las bases de esta crisis que nos golpea, lo que no nos hace ser muy optimistas sobre el futuro cercano. Así pues se marcha el 2011 y llega un 2012 tenebroso a pesar de que muchos aseguren (o precisamente por ello) que en España empieza a amanecer.

Informe Semanal - Balance del año 2011




30 de diciembre de 2011

Vocabulario Fundamental. Periodismo y Periodistas (5) Gay Talese

"Mirando. Tú miras. Tampoco hace falta que hagas muchas preguntas. En realidad, no hace falta hacer preguntas; al final los personajes dicen lo que de veras les importa. Y tú testimonias"
Gay Talese

Lecciones de Gay Talese

Consejos de un maestro del periodismo para evitar tentaciones del oficio a futuros reporteros


Tereixa Constenla | El País. Madrid 17/05/2011

Le emparentaron con el nuevo periodismo pero a Gay Talese (Ocean City, Estados Unidos, 1932) le incomoda esa etiqueta. Hace periodismo y punto. Y lo hace en el viejo estilo: sin grabadora (igual que en su día García Márquez) y con curiosidad sana por la condición humana. Talese conversó con el periodista Juan Cruz sobre el libro Honrarás a tu padre (Alfaguara), que retrata a una de las grandes familias de la mafia, los Bonnano, y sobre periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense, en un acto organizado por EL PAÍS. Fue una lección esencial sobre la artesanía periodística, que se puede resumir en tres consejos.

-Contra la tentación del poder. Siempre hay una buena historia. Solo es necesario saber buscar. El olfato de Talese, adiestrado en horas de silenciosa escucha en la tienda de ropa de su familia donde las vecinas compraban trapos nuevos y aireaban los sucios, suele conducirle a lo marginal, a lo secundario. "A los periodistas les encanta el poder. A mí, por ejemplo, nunca me interesó cubrir el Capitolio. Creo que podemos aprender mucho de la gente que no es el héroe. En la historia de Strauss-Khan, que está ahora mismo en todos los medios, sería interesante conocer la vida de esas camareras pobres que trabajan en hoteles de lujo (...). Hay zonas marginales que explican la razón de que alguien se comporte de cierta manera. Un reportero debería dar siempre no solo la versión oficial, a veces hay que ser poco popular para ser buen periodista". Y por si no quedó claro: ¿sobre quién escribiría de las personas que ha conocido estos días en Madrid? La intérprete que le acompaña. Ya sabe que tiene una historia.
-Contra la tentación del titular ventajista. Hay premisas del oficio básicas que Talese repite. No mentir es incuestionable. Pero el periodista introdujo alguna otra que tal vez haga dudar a los devotos del titular aguerrido, caiga quien caiga. "Nunca debes sacar ventaja de la gente y violar su confianza. A veces puedes conseguir una buena historia porque alguien se desahoga contigo y si lo publicas no estás haciendo nada ilícito, pero yo creo que debemos ser sensibles y no utilizar aquello que ha sido un desahogo y que alguien ha dicho con inconsciencia o ignorando el daño que le iba a causar". Si de algo presume es de que todas sus fuentes han seguido conversando con él tras ver publicada la historia.

-Contra la tentación de la soberbia. Talese está en la historia del periodismo por varios artículos. Entre ellos, los perfiles que dedicó a Frank Sinatra, Peter O'Toole o Muhammad Alí. Ellos eran famosos, aunque curiosamente los perfiles sobre Sinatra y Alí están escritos a partir de su observación a cierta distancia y de conversaciones con su entorno. Un método que parece atentar contra el periodismo y que, paradójicamente, se convirtió en un brillante ejercicio periodístico.

Son más memorables, sin embargo, sus semblanzas de gente anónima como el periodista de necrológicas del New York Times o el tipo que durante cincuenta años se dedicó a tocar la campana en un ring de boxeo. Esto último fue aprovechado por Talese para animar a los estudiantes que aspiran a ejercer el periodismo y que a menudo le confían sus quejas sobre el futuro. "Lamentan no tener tiempo para hacer una historia o no tener oportunidades, pero no es verdad. Sí se puede. Nadie tiene la existencia garantizada, Picasso al principio no era Picasso, los aspirantes a triunfar como actores o bailarines a veces trabajan de camareros o taxistas. Hay que ser fuerte para tener éxito y humildad".


En el coloquio alguien hizo la pregunta del millón. ¿Su mayor fracaso? Talese meditó unos segundos y llegó a la conclusión de que el artículo sobre Fidel Castro que nunca pudo escribir desde la perspectiva que hubiera querido (el acercamiento y la investigación del político). Pero ha habido más. "A veces gano, a veces pierdo y a veces las dos cosas en la misma semana".

China, el Imperio del Centro (6) China nos tiene pillados

China nos tiene pillados

Juan Pablo Cardenal / La silenciosa conquista china 11 de diciembre de 2011


Va a ser divertido ver cómo lidian los líderes europeos con la dictadura china ahora que ésta emerge como tabla de salvación de los desaguisados occidentales. Los mismos políticos que hace relativamente poco plantaban cara a Pekín en un sinfín de asuntos, desde los derechos humanos a la manipulación de su divisa, ofrecen ahora su mejor sonrisa al enseñarles la patita para que pongan sus ingentes recursos financieros al servicio de nuestra recuperación económica.

No es sólo que China esté invirtiendo a destajo en el mundo en desarrollo, donde hace acopio de materias primas y caza al vuelo las oportunidades que se le presentan. Es que, con el rebrote de una crisis que amenaza con dinamitar los cimientos del sistema occidental, Pekín está posicionándose en Europa a una velocidad que jamás habría imaginado. Nada explica mejor el actual estado de cosas que los políticos de la Europa periférica haciendo cola ante el emperador chino para implorarle que compre deuda soberana.

Para China el momento no puede ser más propicio. Las gangas en el Viejo Continente le ofrecen, por un lado, la opción de diversificar sus inversiones internacionales con activos que antes de la crisis no estaban a su alcance; y, por otro, le brindan acceso a la alta tecnología que es imperativa para que la economía china entre en una nueva fase de desarrollo. A la vez, el presidente de China Investment Corporation, anunció hace unos días en el Financial Times que el principal fondo soberano chino invertirá también en proyectos de infraestructura europeos, empezando por el Reino Unido.

Si primero llegó la invasión del Made in China, ahora el avance del gigante asiático ha dado un salto cualitativo: esto es, adquiere deuda soberana, compra compañías en quiebra del sector del automóvil, se posiciona en los puertos del Mediterráneo y se presta a entrar en el proyecto ferroviario de alta velocidad que unirá Londres con el norte de Inglaterra. Y esto es sólo el principio: según un informe de Asia Society, para el final de la actual década la inversión china por todo el planeta alcanzará el billón de dólares.

La cuestión da para escribir una enciclopedia, pero voy a centrarme en tres reflexiones:

Lo primero que me pregunto es cómo explotará Pekín la debilidad europea. O dicho de otro modo: cómo ejercerá su influencia sobre Bruselas -o sobre cada gobierno europeo- y cómo reaccionará ésta. ¿Podrá Pekín comprar el silencio europeo sobre derechos humanos? ¿Incluirá el trato el levantamiento del embargo de armas vigente desde Tiananmen? ¿Implicará conceder a China el estatus de economía de mercado, lo que supondría sacrificar la principal herramienta jurídica para luchar contra el dumping chino?
En segundo lugar, en el escenario de un eventual despliegue empresarial y financiero chino a gran escala (el billón de dólares en 2020), quizá no debamos perder de vista quién está realmente detrás de todas esas inversiones chinas, que no es otro que el Estado chino. Lo que significa, en última instancia, que quien está moviendo los hilos es -nada menos- que el Partido Comunista. Dado su pedigrí, ello conlleva no pocos desafíos, incluidos los relativos a seguridad nacional y estándares.
Y, tercero, en términos de reciprocidad de oportunidades parece bastante impropio -y arriesgado- que Europa abra de par en par sus puertas a las empresas del país asiático, mientras las empresas europeas de un buen número de sectores tienen completamente restringido o limitado su acceso al mercado chino.

Por todo ello, Europa está en una encrucijada. A corto plazo no puede permitirse el lujo de prescindir de las inversiones chinas, pero ello quizá conlleve tener que asumir significativos riesgos a largo plazo. En definitiva: China nos tiene pillados.

El 2011 según Greenpeace

Las imágenes del 2011 de Greenpeace

En 2011, Greenpeace ha realizado acciones alrededor del mundo...mirando las imágenes de las campañas realizadas en 2011 podemos ponerle cara a las protestas y esbozar los rostros del compromiso medioambiental.

Con el terrible terremoto y el tsunami de Japón fuimos testigos del segundo mayor desastre nuclear de la historia de la humanidad, pudimos ver el dolor y el terror en las caras de los japoneses afectados por el fantasma invisible de la radioactividad. Greenpeace estuvo en Fukushima ayudando a las víctimas, midiendo radiación, presionando a los gobiernos, pidiendo ampliar la zona de exclusión y luchando para hacer ver al resto del mundo los riesgos claros de la energía nuclear. Nuestros expertos proporcionaron información independiente que contrastaba con los datos oficiales y presionó al gobierno Nipón para que protegiera de manera más efectiva a la población afectada.

Trabajamos por todo el globo para asegurarnos de que el peligro de la energía nuclear quedaba claro. Trabajamos, en este 2011, para arrojar luz sobre las alternativas a la energía nuclear. Y promovimos la energía limpia que es la clave de un futuro más seguro y renovable.

En Indonesia nuestros activistas dieron la voz de alarma sobre la deforestación. Empresas relacionadas con la destrucción de los bosques, el hogar y medio de vida de muchos indonesios y también de gorilas y tigres, fueron puestas en evidencias. Este ha sido el año en el que Ken ha dejado a Barbie públicamente por deforestar las selvas de Indonesia. Y también hemos vivido cómo su reconcialización se hizo pública cuando Mattel y otras empresas jugueteras dejaron de comprar papel para sus embalajes a la empresa APP.

El Ártico ha sido otras de las prioridades internacionales de Greenpeace en este 2011. Nuestros activistas escalaron, en varias ocasiones, la plataforma petrolífera de la compañía británica Cairn Energy en Groenlandia, para pedir que se terminaran las extracciones petrolíferas en el Ártico. Nuestro director ejecutivo internacional, Kumi Naidoo, estuvo en una de esas acciones y pasó unos días en el cárcel, junto a otros activistas, por esta acción. “Parar la destrucción del Ártico” fue el lema de esta campaña cuyas impresionante imágenes dieron la vuelta al mundo.

La cumbre el clima de Durban ha cerrado el año 2011 con un acuerdo débil, con un tratado cuya forma legal no está todavía definida y que, pese a firmarse en 2015, no va a ser operativo hasta después de 2020, como quería EEUU.

En este vídeo de resumen de acción internacionales se pueden ver caras y personas distintas de muchas partes del mundo. Rostros que expresan sueños y deseos. Pero hay mucho más detrás de cada acción, de cada pancarta...estamos plantando cara a algo, protestando por la justicia y la equidad. No estamos sólo reivindicando una situación destructiva sino que estamos proponiendo una nueva vía. Estamos, al fin y al cabo, luchando por un futuro verde y en paz.

Sólo gracias a las aportaciones individuales podemos realizar todas estas acciones, ya que en Greenpeace no recibimos dinero ni de gobiernos ni de empresas. Ayúdanos a seguir trabajando por el medio ambiente ¡Hazte socio/a!


29 de diciembre de 2011

Estupor y Temblores (16) Los nazis y la solución final

Al comenzar la Segunda Guerra Mundial y según los ejércitos de Hitler iban conquistando la Europa continental, unidades de las SS o unidades especiales de la Wehrmacht realizaban el censo de los judíos de los países ocupados tras lo cual se encargaban de encerrarlos en guetos o ir masacrándolos para poder establecer ciudades "Judenfrei", es decir, libres de judíos. Sin embargo los primeros métodos de aniquilamiento como fusilamientos, tiros en la nuca, despeñamientos o ahorcamientos no lograban disminuir de forma significativa el gran número de judíos que existía, sobre todo en el este de Europa. Es por ello que fueron reemplazándose por otros formas de asesinato múltiple como ahogamientos masivos en ríos o pantanos, encerrar a los prisioneros en camiones con los tubos de escape conectados a la caja donde se encontraban, cámaras de electrificación, hacinamiento en los vagones que los transportaban etc. O simplemente matándolos de hambre.

Sin embargo, estos métodos aún no conseguían las cifras de muertos que exigían los jerarcas nazis para la desjudeificación de Europa, además de marcar psicológicamente a los soldados encargados de las ejecuciones. Es por ello que se idearon las primeras cámaras de gas, toscos habitáculos de apenas 25 m² conectados con escapes de camiones diesel que ahogaban con monóxido de carbono a tandas de 500 a 700 prisioneros.


Tras los buenos resultados de este último método, los nazis lo sofisticaron y vieron en él el instrumento ideal para implementar la "Solución final", el plan ideado por los altos jerarcas nazis para extirpar sistemáticamente al pueblo judío de Europa, además de otros grupos humanos indeseables como gitanos, homosexuales, discapacitados físicos y mentales o comunistas.

Se crearon entonces grandes campos de trabajo y exterminio con cámaras de gas sólidas y dotadas de simuladas duchas por las que se introducía el gas Zyklon-B. El proceso para morir estaba concienzudamente estudiado. Primero y tras la selección de los prisioneros sentenciados, los que no podían ser explotados como trabajadores esclavos, eran llevados mediante engaños a unas habitaciones en las que se les obligaba a desnudarse bajo el pretexto de someterlos a unas duchas de desinfección y limpieza. Cuando ya estaban todos hacinados en la cámara, esta se cerraba con puertas metálicas y estancas y comenzaban a expandir el gas por las duchas; los gritos de horror eran espantosos mientras los SS observaban por las mirillas o ventanucos de la cámara la lenta y dolorosa agonía de la muerte.


Una vez que todos estaban muertos y el gas se había disipado, se abría otra puerta por la que los sonderkommandos (prisioneros obligados a trabajar para los nazis) arrancaban las piezas dentales de oro y recogían anillos y pequeñas joyas que escondían en los orificios vaginales o anales. Tras este proceso, los mismos sonderkommandos los introducían en los hornos crematorios para incinerar los cadáveres. Eficiencia germana al servicio de la muerte que sembró Europa de centros de exterminio, campos de trabajo y concentración (hasta ¡¡15.000!! según datos de Wikipedia) y rutas de deportación.

Para conocer más sobre estos siniestros pudrideros de la condición humana les ofrecemos, en la séptima entrada de nuestra serie Estupor y Temblores, la magnífica serie documental de la BBC "Auschwitz. Los nazis y la solución final". En los seis capítulos que la componen se narra la historia de este tristemente célebre campo de trabajo y exterminio ubicado en las cercanías de la ciudad polaca de Cracovia desde su apertura en mayo de 1940 hasta el 27 de enero de 1945, cuando fue liberado por el ejército soviético, como epítome de aquellas sucursales del infierno creadas por una ideología demente y fanática.

Auschwitz. Los nazis y la solución final


El 27 de enero de 2005 se conmemoró el 60 aniversario de la liberación del campo de Auschwitz por parte del ejército soviético. Situado en un lugar muy céntrico y bien oculto, era la ubicación ideal para la Solución Final de Hitler al Problema Judí­o. Las estimaciones más conservadoras indican que el número de ví­ctimas fue de 2,5 millones; el número real podrí­a ser de hasta 4 millones, pero nunca se sabrá. Lo que sí­ que se sabe es que una nación aparentemente civilizada intentó exterminar a una raza entera, y que fabricaron pantallas para lámparas con piel humana y mantas con pelo humano. Pero, ¿qué pudo hacer que las personas actuaran con tanta frialdad?, Y lo que es más importante, í‚¿cómo se pudo permitir que sucediera algo así­?.

La BBC, en coproducción con Sagrera TV, S.A. ha producido una serie documental de 6 capí­tulos para intentar dar una respuesta a todas estas preguntas. Penetrar en la mentalidad de los perpetradores y entender por qué más de un millón de personas fueron asesinadas en este lugar. 


Tanto el film como la serie presentan metraje de archivo de Auschwitz filmado especialmente y de emplazamientos de Europa Occidental y del Este, junto con entrevistas a antiguos miembros del partido nazi y ví­ctimas del régimen. También hay algunas reconstrucciones dramáticas, especialmente el testimonio de los que trabajaron en el campo. Todos los actores hablan alemán (para aumentar el efecto de realismo) y sólo algunos se subtitulan. Los espectadores pueden seguir la narración mediante la voz en off. Además, por primera vez en televisión, se utilizan las técnicas gráficas por ordenador más avanzadas para reconstruir el campo en pantalla y ver los lugares que los nazis quisieron ocultar al mundo para siempre.


El asesor histórico más importante de proyecto ha sido el Profesor Ian Kershaw, autor de la biografí­a de Adolf Hitler ganadora de premios y uno de los expertos en el Tercer Reich más destacados. El productor, escritor y guionista de la serie es Laurence Rees, Director Creativo de los Programas de Historia de la BBC. El último proyecto de importancia en el que los dos trabajaron juntos fue "The Nazis-A Warning From History", una serie que ganó ocho premios internacionales incluyendo un BAFTA y un Peabody y que se vendió a más de 30 paí­ses.


1. Principios sorprendentes

¿Porqué se eligió Auschwitz como campo de concentración? ¿Y porqué durante seste período de 18 meses se produjo un aumento radical de la violencia contra todos los opositores del estado nazi? Las nuevas investigaciones destacan la importancia de entender lo dura que fue la lucha que el Ejército Alemán llevó a cabo en su cruzada contra la Unión Soviética durante el verano de 1941.



El complejo de Auschwitz estaba constituido principalmente por tres campos:

Auschwitz I. Abierto el 20 de Mayo de 1940. El campo principal, donde murieron cerca de 70.000 hombres, al principio prisioneros de guerra y enemigos políticos polacos y soviéticos; después judíos y resistentes de todas la nacionalidades.

Auschwitz II (Birkeneau). Abierto el 8 de octubre de 1941, campo de concentración y centro de extinción inmediata en el que murieron más de un millón de personas, judíos en su inmensa mayoría y gitanos.

Auschwitz III (Monowitz). Abierto el 31 de mayo de 1942 Un campo de trabajo para las fábricas IG Farben (Interessengemeinschaft Farbenindustrie), el complejo químico más importante del mundo en la segunda guerra mundial. Estos 3 campos fueron completados por una cincuentena de pequeños campos dispersos por la región y colocados bajo la misma administración.



2. Órdenes e iniciativas

Este fue el periodo crucial de toma de decisiones del Holocausto que rodeó los planes secretos de Hitler, Himmler y Heydrich. En Enero de 1942, en la Conferencia de Wannsee los nazis intentaron organizar un sistema viable para hacer algo que nunca antes se había intentado: la exterminación mecanizada de todo un pueblo. En Auschwitz se construyeron las primeras cámaras de gas y se desarrolló el uso del gas Zyklon B. Llegaron médicos alemanes para supervisar quién debía vivir o morir.


3. Las fábricas de la muerte



Este capítulo examina el complejo sistema de exterminación que se propagó por toda Europa, con Auschwitz como punto central. En marzo de 1942, el primer transporte de hombres, mujeres y niños judíos salió de Drancy, en las afueras de París, hacia Auschwitz. Mientras tanto, la exterminación funcionaba a pleno rendimiento no sólo en Auschwitz, sino también en otros campos de exterminio como Treblinka y Belzec.


4. Corrupción


Auschwitz era un campo diferenciado en el estado nazi por su carácter híbrido al funcionar como el único centro que era a la vez campo de concentración y de exterminio. El motivo era simple: el dinero. En Auschwitz, las SS querían matar a los "comedores inútiles" al instante y hacer trabajar a los demás hasta la muerte en lugares como la fábrica de aceites sintéticos de IG Farben. Mientras tanto, las SS se beneficiaron de las pertenencias de los que mataban, hasta el punto de que en el verano de 1943 se inició una investigación sobre la corrupción en el campo y el comandante Rudolf Höess fue destituido. En el resto del mundo había una nación, Dinamarca, que se resistió a entregar a sus judíos a Auschwitz y lo consiguió. ¿Por qué?.



5. Muerte descontrolada

En la primavera de 1944, los aliados ya conocían la existencia del campo. Pero a pesar de las dolorosas súplicas de los líderes judíos, británicos y americanos decidieron no bombardear las vías de ferrocarril que conducían a Auschwitz ni las cámaras de gas. ¿Por qué? Ese verano, cuando el mecanismo de matar se había perfeccionado, cientos de miles de judíos húngaros fueron transportados a Auschwitz. En otoño se vio el único acto significativo de resistencia en la historia del campo, cuando algunos Sonderkomando se rebelaron. Todos fueron asesinados, pero sorprendentemente algunos escribieron sus experiencias secretas en documentos que han salido a la luz y se han estudiado después de la guerra.




6. Liberación y venganza


Cuando a mediados de enero el Ejército Rojo se acercaba a Auschwitz, cientos de prisioneros fueron obligados a caminar sobre la nieve hacia el oeste en lo que se llamó la "Marcha de la Muerte". Los que caían eran asesinados. Otros prisioneros fueron enviados al Oeste en vagones de tren abiertos. De los 4.000 que fueron enviados a Nordhausen, 600 murieron durante el trayecto. El 27 de enero de 1945 el Ejército Rojo liberó el campo y encontró 7.600 supervivientes. En este momento, todo el mundo conoció el verdadero horror del campo. Y empezó la búsqueda de los culpables.



28 de diciembre de 2011

Música para camaleones (13) Devotchka - How It Ends



Un mundo mejor es posible (17) Tríodos, otra banca es posible

"¿Dejas que tu dinero financie armas y contaminación?"

La Vanguardia / La Contra. Víctor M. Amela 27/12/2011

Joan Antoni Melé, banquero ético Tengo 60 años. Nací y vivo en Barcelona. Soy subdirector general de Triodos Bank en España. Estoy casado. Tengo tres hijos, de 27 a 38 años, y una nieta de 4 años. ¿Política? No me gusta este sistema. Busco la espiritualidad universal. La especulación es nuestro cáncer.

Dinero y conciencia

Al filo de la edad de jubilación, dejó su trabajo. Su conciencia no le dejó seguir ni un día más para cobrarla: se despidió del banco en que trabajaba y se fue a casa. Su esposa le respaldó, pese a la renuncia económica. Pero ganó paz interior. Decidió que sería banquero sin traicionar sus principios, y se implicó en la llamada banca ética: hoy es alto cargo de Triodos Bank (www.triodos.es), que sólo invierte en empresas que ayuden a mejorar la vida de las personas. Renuncia al beneficio rampante, evita los riesgos de la especulación y se va a la cama sabiendo que su dinero es útil a la sociedad. Lo explica en el libro Dinero y conciencia (Plataforma), subtitulado ¿A quién sirve mi dinero?

Qué hace mi banco con mi dinero?

Invierte en industria armamentística. Es una industria muy española, por otra parte.

Tenemos fábricas, ¿no?

De minas antipersona, luego de bombas de racimo... Pregunté a un banquero por qué invertíamos en armas, y me dijo: "Es que si no lo hacemos nosotros, lo harán otros". ¿Qué argumento es ese?

Califíquelo.

Supone anteponer la codicia a cualquier otro principio. Contraviene mi conciencia: por eso dimití del banco en el que trabajaba.

¿Qué banco era?

Da igual, he sido bancario durante 30 años, y todos hacen lo mismo: compiten por maximizar sus beneficios y hacen barbaridades.

¿Qué barbaridades?

Ingeniería financiera, especulación, economía de casino, fondos estructurados en los que ya no sabe en qué se invierte el dinero.

Todo legal, sin embargo.

Sí, y eres corresponsable si sólo buscas que tu banco te ofrezca unos euros más de rentabilidad... sin preguntarte cómo lo consigue.

Explíquemelo usted.

Acabas financiando explotación infantil, industrias contaminantes... Un amigo ecologista se manifestaba contra una industria contaminante. "¡Si estás financiándola con tu dinero, tu banco invierte ahí!", le dije.

¿Mi banco también?

Eso le dije a los del 15-M: "Cuando parecíamos prósperos, ¿dónde estabais? ¿Por qué no ocupabais las plazas por los pobres del mundo?". Nos quejamos sólo cuando nos toca a nosotros. ¡Lo primero es cambiar uno!

¿Algún otro ejemplo?

Si vas a una manifestación por la paz, ¿por qué dejas tu dinero en una caja o banco que acaba financiando armas o contaminación?

¿Me guardo el dinero en un calcetín?

No, porque el dinero es la sangre del organismo social: muévelo para que alimente proyectos útiles a la sociedad.

¿Usted lo hace?

Ahora trabajo en un banco que mete su dinero en escuelas e instituciones culturales, en empresas de energías renovables, en agricultura biodinámica, bioconstrucción, en proyectos de interés social. Ya no me traiciono.

¿Banca ética?

Banca con principios. Los directivos cobramos un sueldo y punto. Los beneficios son para invertirlos, no para repartírnoslos nosotros. Nada de incentivos por resultados.

Pero los incentivos estimulan, ¡no?

Acaban estimulando a esos directivos a inventarse trucos para conseguir beneficios a toda costa, ¡y de ahí las barbaridades!

Algunos banqueros han arruinado a sus bancos y se han retirado forrados.

Acabemos ya con esa impunidad y exijámosles responsabilidades.

¿Damos dinero público a los bancos?

Sólo si el Estado fiscaliza la gestión de ese dinero. O todo seguirá igual: ¡los bancos han seguido especulando con ese dinero de todos! Opino que dejar caer algún banco hubiese servido de escarmiento al resto.

¿Cuántos clientes tiene su banco?

Ahora unos 60.000: se han duplicado en un año y se duplicarán el año que viene.

¿Cómo sé que su banco no especula?

Cada céntimo se audita, cada inversión se pública en la web, nos obligamos a una transparencia radical. Analizamos al dedillo cada inversión, y las condicionamos.

¿A qué condiciones se refiere?

Prestamos dinero a unas escuelas, pero exigimos que los menús del comedor de los niños fueran de alimentos ecológicos.

Pero ustedes quieren ganar dinero.

Hemos rechazado depósitos importantes porque dudábamos de su procedencia. Queremos tener la conciencia tranquila, beneficiar a la sociedad, y no ganar por ganar.

¿Es su banco tan solvente como otro?

Nuestro "rating de solvencia" es de 14, superior al de los bancos grandes, que es de 8.

¿Y cómo lo consiguen?

Es que no apostamos, no jugamos a la ruleta rusa: sólo invertimos en economía real y nada en economía especulativa. Eso hace mucho más segura cada inversión, y además las seguimos muy de cerca. Por todo esto nuestro índice de morosidad es muy bajo.

¿Qué pasaría si su banco fuera grande?

Que nuestra sociedad cambiaría.

¿A partir de qué tamaño sucedería?

Con dos millones de impositores, la sociedad sería otra: las personas estarían por delante de los números. La especulación es el cáncer de nuestro tiempo.

¿Cómo extirparlo?

Crecer por crecer es destructivo. Es hora de cambiar la globalización de la economía por la globalización de la conciencia.

¿Y cómo se hace eso?

Enseña a tus hijos que no se trata de ganar dinero, sino de ganar la vida. Sustituyamos consumo material por consumo espiritual.

¿Espiritual?

Sí, llenemos la vida de amigos, conversaciones, libros... Prioricemos la cultura, el respeto al medio ambiente. ¡Demos sentido a todo lo que hagamos! Admiremos a los buenos por encima de los listos.

No es fácil.

Ya, pero que no nos pase que por pensar que podemos hacer poco, acabemos por no hacer nada.

¿Su prédica hará cambiar de prácticas a los demás bancos?

No lo creo: que hagan lo que quieran, ¡pero será sin mi dinero!

Vocabulario Fundamental. Puta guerra (7) Reirse de la guerra


Del estupendo programa La mitad invisible de La2 recogemos su reportaje dedicado al célebre monólogo de la guerra de Miguel Gila en el que el humorista madrileño aplicaba su humor irónico y surrealista para reirse del absurdo de la guerra.

La mitad invisible - Monólogo de la guerra de Gila


Anna Bonet - 03.11.2011
Cuando un día en la redacción dije que el humor de Gila, a mí, no me hacía reír, se encendieron todas las alertas. Su cara de incomprensión me la tomé como un reto personal. O profesional, en ese caso. Después de varias semanas leyendo sobre su vida y viendo el monólogo, Gila vestido de soldado, teléfono en mano, empezó a hacerme sonreír.

A mediados de junio nos fuimos a la ciudad que lo vio nacer, Madrid. En el equipo, Juan Carlos y Gonzalo –el realizador-, dos grandes fans de Gila que repetían de memoria partes del monólogo una y otra vez. Recorrimos la ciudad buscando la huella de la guerra y el humor de Gila. Y me impresionó que hubiera un hombre que, arrastrando tanto dolor como el de una guerra, fuera capaz de reírse de lo vivido y, lo que aún es mejor, hacer reír a los demás. Fueran de la generación que fueran. Claro está, como nos explicó el teniente coronel Domínguez, hay generaciones que viven el humor de Gila más de cerca, porqué vivieron lo contado. Pero lo que descubrí con aquél viaje es que el monólogo de la guerra de Gila está aún de total actualidad.

Así que pronto me apunté al carro de las bromas sobre el monólogo y empezó a hacerme tanta gracia como a Javier Cansado, Elena Martín o Forges, quienes me hablaron de su admiración incondicional por Gila. Durante el montaje del capítulo, había entrado ya tanto en el humor del monólogo que la sonrisa dejó paso a la carcajada. Reírse de lo que dice Gila en su monólogo es, sin duda, ser crítico con las cadenas de la dictadura, la represión a la libertad de expresión y las injusticias de cualquier guerra. Por ello, a mí, sin duda Gila me hace reír. Y reflexionar. Algo que convierte su humor en una auténtica obra de arte.

El monólogo de la guerra es la actuación por la que más se recuerda a Miguel Gila. Su estilo absurdo, crítico e irónico revolucionó el mundo del humor español y se convirtió en un ejemplo a seguir para otros cómicos. Juan Carlos Ortega conversa con algunos de ellos, con quienes intenta descubrir la clave del éxito de un monólogo que ha hecho reír a varias generaciones.

¿Cómo es posible reírse de la guerra, una vivencia tan cruel y terrible?

Esto es lo que Juan Carlos Ortega se pregunta al inicio de este capítulo, dedicado al monólogo de la guerra de Miguel Gila. Entre otros, Ortega buscará la respuesta a esta pregunta en un militar, José Ignacio Domínguez, un teniente coronel que ha vivido muchas experiencias parecidas a las que Gila cuenta en su monólogo.

Tras dos décadas en Argentina y después de haber trabajado en humor gráfico y radiofónico, Gila volvió a España para subir encima de un escenario a trabajar de lo que mejor se le daba: hacer reír. Lo que Gila había vivido durante la Guerra Civil española había marcado para siempre su vida y su humor, así que sus monólogos tenían una gran carga crítica hacia lo militar.

Su estilo, absurdo e irónico impregnó toda una generación de cómicos, algunos de los cuales Ortega conocerá en su viaje por las dos ciudades donde Gila pasó la mayor parte de su vida, Madrid y Barcelona. Antonio Fraguas, quien firma sus viñetas como Forges, le contará como fueron aquellos años en el semanario satírico “La Codorniz”, mientras que Javier Cansado (de Faemino y Cansado) y Elena Martín (de Las Virtudes) le contaran como el monólogo de la guerra de Gila ha influido en el humor español. Además, Juan Carlos Ortega conocerá el lado más duro de una guerra, de la mano del presidente de Amnistía Internacional, Alfonso López Borgoñoz y contará con el análisis del periodista Marc Lobato, que investiga el humor como herramienta de comunicación. El programa se ha grabado en Madrid, Barcelona y Castelldefels.


27 de diciembre de 2011

Vocabulario Fundamental. Basura y Contaminación (4) Sueños de basura

Con una población de 18 millones de personas El Cairo, la ciudad más grande de África y Oriente Próximo carece de un sistema centralizado de eliminación sde residuos. En sus suburbios se encuentra la mayor ciudad-vertedero del mundo, un laberinto de estrechas carreteras que apenas se distingue entre millones de toneladas de basura. Este vertedero es el hogar de 60.000 zaballeen, que en árabe significa “la gente de la basura”.

Para conocer la terrible realidad de estas pobres gentes les ofrecemos Garbage dreams (Sueños de basura), un documental dirigido en el 2009 por
la realizadora norteamericana Mai Iskander (y nominado al Oscar al mejor documental) sigue durante cuatro años la vida de tres jóvenes que nacieron en el vertedero, cuyas familias se dedican al reciclaje de la basura y que ven su única forma de supervivencia, amenazada por la decisión del Gobierno de privatizar el servicio de recogida de basuras. Al Gore ha dicho que se trata de un “claro ejemplo de que modernización no siempre quiere decir progreso”.

Creación audiovisual en corto (7) 'Change for a dollar', de Sharon Wright



Encontrado en el blog Cortos clásicos

Música para camaleones (12) The Radio Dept. - Pulling Our Weight


In time we might walk the straight line But with memories of a grapevine A guitar, as we came close from far Forgot about the war We barely touched As if being watched And even in time We’ll give in to crime We’ll be on the line Pulling our weight

Many miles from where I’m sleeping You share laughter in the evening As do I, in the great divine Yours is mine We’ll find love The kind we’re dreaming of And even in time We’ll give in to crime We’ll be on the line Pulling our weight

24 de diciembre de 2011

Vocabulario Fundamental. Planeta Tierra (7) 'Life in a day', un día en el planeta


El 24 de julio del 2010, miles de personas alrededor del mundo grabaron videos sobre un día de sus vidas para formar parte de Life in a Day (La vida en un día), un experimento cinemático para documentar un solo día en la Tierra. A partir de más de 4,500 horas de video subido a YouTube, el director ganador de un Oscar, Kevin Macdonald y el productor ejecutivo, Ridley Scott, crearon un filme de 90 minutos que ofrece una visión entretenida, sorprendente y conmovedora de la vida en el planeta humano.

China, el Imperio del Centro (5) '"El extranjero llega a China con una actitud arrogante"

"El extranjero llega a China con una actitud arrogante"

El abogado español asegura que la falta de respeto hace fracasar muchas negociaciones con chinos

Economía | 16/11/2009 - 01:25h | 18/11/2009

M. Barceló - La Vanguardia
Con apenas 30 años, Omar Puertas se lanzó a la conquista del gigante asiático. Por aquel entonces, en China sólo había un despacho español, a diferencia de las firmas inglesas y americanas que llevaban tiempo. Abogado de la firma catalana Cuatrecasas, Omar batalló durante un año para conseguir la licencia que le permitiera abrir la primera oficina en Shangai, aprendió chino a base de saltarse comidas, se sumergió en la exótica cultura y ahora puede presumir de haberse hecho un hueco en una de las ciudades más pobladas del mundo. El letrado nos cuenta que el extranjero debe despojarse del disfraz de Marco Polo si aspira a que las negociaciones con los chinos sean fructíferas. "A veces nos olvidamos de aplicar el sentido común y el respeto", asegura Puertas.

Tal y como está sentada ahora, con la suela del zapato hacia arriba es una falta total de respeto en China. Así no conseguiría cerrar ninguna negociación con un chino.

Vaya… ¿Qué claves le enseña a sus clientes para que no se vayan del país con las manos vacías?
Que se hospeden en el Ritz.


Es uno de los hoteles más caros de Shangai. Una de las primera preguntas que le hará un chino es dónde se está hospedando ya que se fijan mucho en el estatus y la imagen.

¿Más cosas que debería saber?
Si le entrega una tarjeta debe cogerla con las dos manos, mirarla, comentarla y ponerla en un lugar adecuado. ¡Nunca en el bolsillo del pantalón o arrugarla!

Coge las maletas y le mandan a China para abrir mercado.
En realidad fue idea mía. Después de dos años en el despacho me salió la oportunidad de hacer unas prácticas en Estados Unidos. En Nueva York descubrí la potencia de China pues casi todos los grandes bufetes tenían oficinas en el continente asiático. Al volver expliqué a dirección mi inquietud y que teníamos que tener algo allá.

Y le mandan a usted.
Tenía sólo 30 años y no esperaba ir solo, sino con alguien más mayor y con más experiencia, pero me fascinó la idea y no dudé en aprovechar la oportunidad. Para aquel entonces sólo había un despacho español en China.

¿Vértigo?
Tremendo. En lugar de comer hacía clases de chino. (risas)

¿Y ya lo habla?
Puedo mantener conversaciones coloquiales y comienzo a entender las profesionales. Hacer amigos chinos es complicado porque tienes que dominar muy bien el idioma.

¿Cómo es la abogacía en China?
No tienen apenas tradición jurídica. Las firmas privadas existen sólo desde el año 1992 porque antes formaban parte de la Administración. Es en lo único de historia que les ganamos. Suplen esta carencia con socios americanos brillantes que han convalidado el título. A los abogados extranjeros en China se les permite abrir oficina pero no se les permite practicar derecho local, aunque tengas contratados abogados chinos.

¿Por qué?
Es una medida de proteccionismo. En la teoría te dicen que es porque un abogado extranjero no puede asesorar sobre un derecho que no conoce.

Entonces, ¿abrir mercado debe ser dificilísimo?
Mucho, porque te enfrentas con despachos chinos que juegan con ventaja porque pueden ejercer en todos los sentidos. Ellos van ganando mucho terreno y se van haciendo grandes porque la ley les protege.

¿Entonces?
Cuando vas a juicio o has de elaborar un informe legal has de colaborar con un despacho Chino.

Debió hacer una inmersión en su cultura antes de lanzarse.
Tienes que entender mucho su cultura para hacer negocios con ellos. Pero yo siempre digo que con respeto y sentido común no te equivocarás nunca. Muchas veces se nos olvida la carta básica, sobre todo a los extranjeros.

Cuénteme…
El extranjero llega con una actitud arrogante, como si fuera el Marco Polo del siglo XXI. Uno de los grandes fracasos de las negociaciones con chinos es debido a la falta de respeto. Un 80 por ciento de los clientes que vienen no han invertido el tiempo necesario para conocer la cultura china.

Nos cuesta entenderlos.
Proyectamos nuestra forma de ser y nuestra escala de valores en todo. Aquí hay un abismo cultural y tenemos que ser más prudentes. En China no hay tradición judeo-cristiana, no son católicos, con lo cual ya parten de otra realidad. Mucha gente dice que sus directivos chinos no se involucran en la compañía, no la sienten suya, pero en realidad es que no hemos dedicado el tiempo para entender al directivo chino y quizá lo que usted cree que es falta de dedicación es simplemente su forma de ser.

¿Son más introvertidos?
No tiene porqué. Son líderes excepcionales. Quizá lo que nosotros creemos que es un buen líder por su carisma, para el chino es ser un arrogante.

¿Cómo es un buen directivo chino?
Infunde muchísimo respeto.

¿Y qué hay de las directivas?
El papel de la mujer en China, contrariamente a lo que se cree, está mucho mejor de lo que está en Japón, donde sólo el 10 por ciento de las mujeres trabaja. La sociedad china, debido al comunismo, tiene perfectamente asumido que la mujer trabaja y que ocupa puestos directivos.

¿Cómo vive la dictadura y el ‘comunismo’?
Aquello es capitalismo salvaje en estado puro. Existe una competitividad increíble. En Shangai hay 140 despachos extranjeros, imagínese. Sin embargo, no tengo acceso ni a Youtube ni a Facebook y mi Google está censurado.

¿Cómo sobrevive sin Youtube?
Tenemos una línea privada en la oficina y me conecto a través de España.

¿Lo más duro de empezar de cero?
La burocracia. Es un papeleo interminable y si no conoces a alguien de la administración tardas una eternidad en conseguir la licencia para abrir oficina. Las relaciones personales en China son muy importantes.

¿Qué imagen tenemos los españoles?
Buena. Sobre todo por las Olimpiadas. Samaranch es el personaje más conocido.

¿Más que Gaudí?
¡Mucho más! Los taxistas siempre te preguntan por Samaranch, los toros y Raúl. El futbolista blanco es un ídolo en China, sobre todo porque besa su alianza cada vez que marca un gol.

¿Son buenos negociantes?
Muy buenos. Son tantos que ya desde pequeños tienen que buscarse la vida. La competencia interna es brutal. Si pierdes los nervios delante de un chino en una reunión, no querrá saber nada más de ti. Además, son tan poco expresivos que pueden apretar mucho con el precio. Les enseñan, desde pequeños, a no mostrar sus sentimiento porque está mal visto.

¿Cada vez más clientes quieren estar en China?
Sí, porque el español se da cuenta de que aquello le sirve para seguir en el mercado, consolidarse y poder competir. El gobierno chino está invirtiendo mucho dinero para mejorar la calidad. Ya hay muchas empresas europeas que producen con más calidad en China que en Europa.

Vocabulario Fundamental. Comida (10) Nosotros alimentamos al mundo


Hoy les ofrecemos un documental del austriaco Erwin Wagenhofer "Nosotros alimentamos al mundo". Este documental (premiado por Amnistía Internacional) es del 2006 aunque es igual de válido cinco años después. En él podremos contemplar los estragos de la agricultura y ganadería industrializadas, el cinismo de las multinacionales del sector agroalimentario en la especulación con los alimentos, el maltrato de los animales, las manipulaciones y corrupciones políticas que realizan para maximizar sus beneficios. 

El director alemán Erwin Wagenhofer nos muestra con originalidad y cierto laconismo algunas de las perversas paradojas y disfunciones de los mercados alimentarios globalizados, haciendo también hincapié en las diferencias de calidad producidas en los productos alimenticios en estos tiempos de alimentos transgénicos, de producciones ganaderas masivas y pesca a escala industrial.

Wagenhofer nos muestra la reconversión de la flota pesquera artesanal bretona, desplazada por las flotas pesqueras industriales que barren los mares y las inmensas plantaciones de soja en el Mato Grosso brasileño que devastan miles de hectáreas de selva virgen amazónica desde hace años y que son propiedad del grupo Maggi, el mayor productor de soja del mundo -controla el 22% de la producción mundial-.
Lo más chungo de este asunto es que este grupo es propiedad a su vez de quien fue premiado en 2005 con el dudoso premio de Greenpeace "Motosierra de oro" y que sin embargo fue elegido gobernador del propio estado de Mato Grosso, Blairo Maggi (el fulano de la foto), lo que es, claro, poner al zorro a cuidar del gallinero. Un archivillano de perfil bajo para nosotros pero bastante peligroso ya que donde su codicia opera y destruye es un lugar vital para la supervivencia del planeta, el rainforest amazónico y que ya en 2003 se retrataba con este comentario a la prensa: "Para mí, un aumento del 40 por ciento de la deforestación no significa nada en absoluto y no tengo el menor sentimiento de culpa por ello. Estamos hablando de un área más grande que Europa que apenas ha sido tocada, así que no hay nada en absoluto por lo que preocuparse". 
Un documental fundamental para entender los círculos viciosos que retroalimentan algunas de las grandes injusticias y tragedias de nuestro tiempo.


Una película sobre la escasez dentro de la abundancia. El documental nos muestra los orígenes de la comida que comemos; recoge información básica sobre los alimentos y la globalización, sobre los pescadores y los agricultores, sobre los camioneros de larga distancia y los ejecutivos de grandes compañías, sobre la circulación de los alimentos. Este viaje nos llevará por Francia, España, Rumanía, Suiza, Brasil y de vuelta a Austria, a través de una entrevista a Jean Ziegler, Ponente especial de las naciones Unidas para el derecho a la alimentación. Además se entrevista al Director de Producción de Pionner, la mayor empresa de semillas del mundo, y a Peter Brabeck, Director de Nestle Internacional, la mayor empresa alimenticia del mundo.

Aspectos a destacar: Ofrece una visión del proceso de producción de nuestra comida a la vez que responde a la pregunta: qué tiene que ver con todos nosotros el hambre en el mundo. La cantidad de pan que cada día no se vende en Viena y por tanto es devuelto para tirarlo es suficiente para abastecer la segunda ciudad más grande de Austria, Graz. Unas 350.000 hectáreas de tierra agrícola, sobre todo en Latinoamérica, se utilizan para cultivar soja y alimentar así el ganado austriaco mientras en los países de origen la población pasa hambre. Cada europeo come al año diez kilos de verduras regadas artificialmente en invernaderos del sur de España, a pesar de la escasez de agua.

23 de diciembre de 2011

Vocabulario Fundamental. Invierno (4) Otros inviernos peores

Con todas nuestras fuerzas hemos luchado para que no llegase el invierno. Nos hemos agarrado a todas las horas tibias, y a cada puesta de sol hemos procurado sujetar el sol en el cielo todavía un poco, pero todo ha sido inútil. Ayer por la tarde el sol se ha puesto irrevocablemente en un enredo de nieve sucia, de chimeneas y de cables, y esta mañana es invierno.

Sabemos lo que quiere decir porque estábamos aquí el invierno pasado, y los demás lo aprenderán pronto. Quiere decir que, en el curso de estos meses, de octubre a abril, de cada diez de nosotros, morirán siete. Quien no se muera sufrirá minuto por minuto, día por día, durante todos los días: desde la mañana antes del alba hasta la distribución del potaje vespertino, deberá tener constantemente los músculos tensos, dar saltos primero sobre un pie y luego sobre otro, darse palmadas bajo los sobacos para resistir el frío. Deberá gastar pan para procurarse guantes, y perder horas de sueño para repararlos cuando estén descosidos. Como no se podrá comer nunca al aire libre , tendremos que consumir nuestro pienso en la barraca, de pie, disponiendo cada uno de un palmo de pavimento, y apoyarse en las literas está prohibido. A todos se nos abrirán heridas en las manos, y para conseguir una venda habrá que esperar a toda la tarde durante horas y de pié en la nieve y al viento.

Del mismo modo que nuestra hambre no es la sensación de quien ha perdido una comida, así nuestro modo de tener frío exigiría un nombre particular. Decimos “hambre”, decimos “cansancio”, “miedo” y “dolor”, decimos “invierno”, y son otras cosas. Son palabras libres, creadas y empleadas por hombres libres que vivían, gozando y sufriendo, en sus casas. Si el Lager hubiese durado más, un nuevo lenguaje áspero habría nacido; y se siente necesidad de él para explicar lo que es trabajar todo el día al viento, bajo cero, no llevando encima más que la camisa, los calzoncillos, la chaqueta y unos calzones de tela, y, en el cuerpo, debilidad y hambre y conciencia del fin que se acerca.


Primo Levi - Si esto es un hombre

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21 de diciembre de 2011

La pintura según Juan Miguel Palacios (7) Epidermis 1

Vocabulario Fundamental. Individualismo y libre albedrío (3) La identidad del individuo





Volvemos a recurrir a Tres14 y Redes, dos de nuestros imprescindibles, para tratar de entender dónde se esconde, en un océano de genes idénticos para toda la especie, la increíble diversidad humana. Nuestro código genético predispone las querencias de nuestra personalidad en una piedra que luego será tallada por nuestro entorno a lo largo de la vida para hacernos los individuos únicos que somos.





Tres14 - Identidad

17.10.2011

¿Quién soy? Los hombres somos genéticamente iguales en un 99’9%. Sólo un 0,1% nos hace distintos. ¿Es ese tanto por ciento tan pequeño nuestra identidad? Hay casos en los que el impacto de la genética sobre nuestro yo es demoledor. Por culpa de los genes es posible nacer hombre y parecer mujer. O nacer sin huellas dactilares. O sufrir una enfermedad mental.
Enlace Pero las formas en que se construye nuestra identidad son complejas y no sólo son genéticas. Factores como nuestra edad, sexo, apariencia, lenguaje, clase, etnia, fe e incluso nuestro trabajo también condicionan nuestra forma de ser. La Ciencia siempre ha sentido fascinación por la identidad. El “Pienso, luego existo” del filósofo francés René Descartes ha dejado de ser un debate metafísico. La neurociencia está materializando lo que esto significa en términos de actividad neuronal. ¿Está la identidad ubicada en el cerebro? Lo hablamos con Jesús Pujol y Guila Fidel: nos explican cómo nuestro cerebro fabrica nuestra identidad y qué ocurre cuando éste falla. Manel Esteller, Francesc Calafell y Lourdes Fañanás nos desvelarán el papel que desempeñan nuestros genes en la construcción del yo.



Redes 115 - Los genes que regulan la personalidad

El manual de instrucciones con el que se ensambla nuestra biología está escrito en el ADN. Pero, ¿es posible que los genes, del mismo modo que regulan el desarrollo de nuestro cuerpo, también influyan en nuestra personalidad? En este capítulo de Redes, Punset indaga sobre esta cuestión con Dean Hamer, genetista de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos y divulgador científico. Hamer ha recopilado numerosas evidencias que sugieren que la felicidad, la espiritualidad, la orientación sexual y otros rasgos de la personalidad tendrían un componente genético.


20 de diciembre de 2011

Talento desde el Río de la Plata (5) Hernán Casciari - Canelones

Canelones

Hernán Casciari | 19 de abril, 2007

I.

A las bromas telefónicas las llamábamos ‘cachadas’ y eran tan antiguas como el teléfono. Había una gran variedad de métodos, pero casi todos tenían como objeto molestar a un interlocutor desprevenido; sacarlo de las casillas, desubicarlo. Con el Chiri nos convertimos en expertos cuando promediábamos el secundario. Éramos magos al teléfono. Pero entonces ocurrió una desventura que nos obligó a abandonar el profesionalismo. Una historia que aún hoy nos recuerda que llevamos la maldad dentro del cuerpo.


Empezamos, como todo el mundo, siendo niños. Cuando los teléfonos eran negros, a disco y del Estado. Las primeras cachadas infantiles siempre tienen como víctima a personas que se apellidan Gallo (nadie sabe por qué, pero es así). En la guía telefónica de Mercedes había nueve y los llamábamos a todos, uno por uno.
—Hola, ¿con lo de Gallo?
—Sí —decían del otro lado.
—¿Está Remigio?
—Acá no vive ningún Remigio.
—Disculpe, entonces me equivoqué de gallinero —y cortábamos, muertos de la risa.

Existían docenas de estas bromas básicas, y siempre nos las copiábamos de hermanos mayores o primos que ya se dedicaban a otras más elaboradas. Como se comprende, las primeras incursiones en el oficio buscaban sólo la propia risa: una carcajada limpia que no causaba grandes molestias a la víctima.

Ah, ojalá nos hubiésemos quedado en ese punto muerto de la infancia, donde no existen la maldad y la culpa. Pero no: debíamos avanzar, y avanzamos.

En los pueblos chicos siempre circulan rumores, informaciones y datos sobre la existencia de vecinos propicios a las cachadas. Vecinos a los que llamábamos ‘chinches’. Se trataba de una clase de señor mayor que, ante una broma telefónica, desataba toda la fuerza de su ira y era incapaz de colgar el teléfono. Alrededor de los diez o doce años, nos llegó una información de primera mano: había que llamar al señor Toledo y decir la palabra clave.
—Hola, ¿hablo con lo de Toledo?
—Sí.
—¿Está “cornetita”?
Ésa era la contraseña para que el señor Toledo, que tenía la voz aguda y estridente, comenzara a insultarnos con frases llenas de palabras groseras, resoplidos desopilantes y desenfrenados neologismos. Nos poníamos el Chiri y yo en el mismo auricular e imaginábamos a Toledo en su casa, en calzoncillos, con los cachetes de color borravino y sacando humo por las orejas. Cuando, a los diez minutos, su diatriba perdía la fuerza y sus pulmones el aire, sólo era necesario decir “pero no se enoje, cornetita” para que todo comenzara otra vez. Era el desiderátum.

Pero el niño crece, y con él madura también la ambición, la estructura dramática y —aún dormida— gana forma la maldad. Con el Chiri no tardamos en aburrirnos de invisibles Gallos y Toledos, que sólo eran voces incorpóreas detrás de un cable, y nos pasamos al nivel de las cachadas en tres dimensiones, que tenían como víctimas a sujetos presenciales.

A las siete de la tarde, el pelado de enfrente comenzaba a cerrar su negocio para volver a casa, sin haber vendido nada en cinco horas de aburrimiento. Nosotros podíamos verlo, resignado, desde la ventana del comedor. Cuando el pelado bajaba la persiana pesadísima del local, justo antes de poner el candado, lo llamábamos por teléfono. El pobre hombre, que no quería perder una venta, se desesperaba y abría otra vez la persiana, corría hasta el fondo del negocio y, al quinto o sexto timbre, decía jadeante:
—Alfombras Pontoni, buenas tardes.

Colgábamos.

Al rato lo veíamos otra vez, humillado y vencido, cerrar la persiana gigante; le costaba el doble. Su vida era una mierda, se le notaba en los ojos y en la curvatura de la espalda. Entonces el pelado escuchaba otra vez el teléfono dentro del local. “Si el que ha llamado antes llama ahora, quiere una alfombra con urgencia”, pensaba el comerciante, y otra vez le bombeaba el corazón, y otra vez levantaba la persiana, otra vez corría hasta el fondo, y otra vez decía ‘alfombras Pontoni, buenas tardes’, con un hilo de voz.

Colgábamos. Colgábamos siempre.

Un día repetimos el truco tantas veces, pero tantas, que al enésimo llamado falso el pelado no tuvo más remedio que decir ‘alfombras Pontoni, buenas noches’.

Hubiéramos seguido así hasta el final de los tiempos, pero un año después nos dimos las narices contra el futuro. Al primer llamado, el pelado Pontoni sacó del bolsillo un mamotreto con antena y dijo “hola”. Se había comprado un inalámbrico.

La llegada de la tecnología, antes que amilanarnos, propició nuevos métodos de trabajo. Cuando en casa tuvimos el segundo teléfono (uno con cable, otro no) con el Chiri inventamos la telefonocomedia, que era una forma de cachada a dos voces con receptor pasivo. Consistía en llamar a cualquier número y hacer creer a la víctima que estaba interrumpiendo una charla privada.
VICTIMA: —¿Hola?
CHIRI (voz de mujer): —…claro, pero eso es lo que te gusta.
VICTIMA: —¿Diga?
HERNAN (voz masculina): —Lo que me gusta es chuparte el culo.
CHIRI: —Mmmm, no me digas así que me se ponen las tetas duras.
VICTIMA: —¿Quién es?
HERNAN: —Yo lo que tengo dura es la poronga, (etcétera).

El objetivo de este reto dramático era lograr que el interlocutor dejara de decir “hola” y se concentrara en nuestra charla obscena, como si se sintiera escondido debajo de una cama de hotel. Cuanto mejores eran nuestras tramas, más tardaba la víctima en aburrise y colgar. Fue, supongo, un gran ejercicio literario que nos serviría —en el futuro— para mantener a los lectores atrapados en la ficción de un relato. Una tarde, después de diez minutos de telefonocomedia, una de nuestras víctimas comenzó a jadear, y nos dio asco.

Con dieciséis años, o diecisiete, ya podíamos considerarnos profesionales del radioteatro. Habíamos ganado en pericia escénica, en impronta y, sobre todo, en naturalidad de reflejos. El Chiri y yo faltábamos a las clases vespertinas de gimnasia y nos encerrábamos en casa con dos o tres teléfonos, un grabadorcito Sanyo y algunos elementos para generar sonidos de lluvia, de tráfico, de incendio, de ventisca. También teníamos a mano claras de huevo, por si era necesario cambiar los matices de la voz.

No nos hacía falta hablar entre nosotros: nos comunicábamos con gestos y miradas, como locutores de radio detrás del vidrio. Hacíamos magia. Éramos capaces de mandar a un desconocido a la Municipalidad a buscar un impuesto inexistente, seducir a la secretaria de un médico hasta enamorarla, hacer sonar la sirena de los bomberos en el momento que se nos ocurriera y convencer al kiosquero de la 19 y 30 que estaba saliendo en directo para una radio de Luján.

Nos creíamos dioses, y quizás por eso tocamos fondo en el cenit de nuestra gloria.

II.

Promediaba el año ochenta y ocho. Lo recuerdo porque ya usábamos relojes digitales para cronometrar nuestras hazañas. Era de noche y mis padres no estaban en casa. Hacía horas que, con el Chiri, jugábamos un juego apasionante: hacer durar a la víctima en el teléfono a cualquier precio. Cuando te convertís en un profesional de la cachada volvés a lo básico, a lo simple. El mecanismo del juego era llamar a cualquier número y sacar una conversación de la nada. El reloj corría desde el “hola” y hasta el “clic” de cierre.

Esa noche Chiri llevaba una performance ideal: había logrado una conversación de 17m 12s con una señora, diciéndole que hablaba desde la tintorería. Tuvieron una charla graciosísima sobre el planchado en seco y acabaron cantando “Nostalgias” a dúo. Chiri la paseó por donde quiso, con guiños magistrales y toques de genialidad. Era imposible que yo pudiera superar esa maniobra.

Tiré los dados. Me salió el 24612. Marqué el número. Chiri tenía el cronómetro en la mano y me miraba cancherito. Cuando la voz de una vieja dijo “hola” comenzó a correr el segundero.

Yo había desarrollado una técnica, una marca de la casa, que sólo usaba en momentos clave. Era un sistema muy arriesgado que consistía en poner una voz masculina estándar, atónica, pausada, y provocar que la víctima adivinase mi identidad. Aquella noche, en la que sería la última cachada de mi vida, utilicé este método.
—¿Quién habla? —preguntó la vieja después de mi “hola”.
—Lo que faltaba —dije— ¿Ya ni de mi voz te acordás.

Eso era un peón cuatro rey. La apertura clásica. Generaba del otro lado sensación de familiaridad. Siempre hay un sobrino que ha crecido y le ha cambiado la voz, o un ahijado; siempre.
—No sé —dijo la vieja—. ¿Con quién quiere hablar?
—¡Con vos, boludona!
Jugada arriesgadísima. Yo estaba sacando la reina al medio del tablero. Muy poca gente del entorno de una vieja le dice “boludona”. Pero si quería superar el tiempo de Chiri, tenía que actuar como un kamikaze. Funcionó:
—¿Daniel! —dijo ella, en ese tono intermedio entre la interrogación y la exclamación. El tono se llama “deseo”.

La entonación del nombre propio me dio un millón de pistas. Daniel no era un sobrino, ni un ahijado, porque el grito de la vieja había sido estremecedor. No podía ser más que un hijo. Posiblemente, único. Y ese mismo dato me llevaba a otra cosa: el hijo vivía lejos y no era muy dado a llamar a su madre. Me tiré de cabeza:
—¡Claro, mamá! ¿Quién va a ser?
—¡Dani, Danielito! —sollozó la vieja, mientras Chiri, en silencio, se sacaba de la cabeza un imaginario sombrero, rendido ante mi jugada.

Ahora, el tiempo corría de mi parte. Me fui a caminar con el inalámbrico, para que Chiri no intentara hacerme reír con gestos. Él se quedó escuchando desde el fijo. En cinco minutos supe que Daniel vivía en el sur (“¿y hace frío ahí?”, preguntó la vieja en pleno septiembre) y también que la relación entre ellos no había sido, en los últimos años, muy afectuosa.
—Papá hubiera querido que estuvieses en su entierro.
—No es fácil, mamá. Hay heridas abiertas, la vida no es tan simple.

Supe que Daniel tenía una esposa, la Negra, y dos hijos. El más chico, Carlitos, no conocía a su abuela. Supe también que la ciudad en la que vivía Daniel era Comodoro Rivadavia, y que trabajaba en una fábrica de televisores. A los doce minutos de charla, cuando ya todo estaba encaminado para superar el récord del Chiri, la vieja empezó a sospechar algo, comenzó a hacer preguntas ambiguas, y debí improvisar.
—¿Pero cómo es que te escucho tan cerquita, nene? —quiso saber ella, y entonces no tuve opciones.
—Mamá —dije, sorprendido por mi crueldad—. Estoy acá, en la Terminal.

Del otro lado escuché un silencio, y después un llanto contenido. Me di vuelta buscando los ojos de Chiri, que me miraba pálido. No sonreía. Yo sentí, por dentro, la pulsión de la maldad. La sentí por primera vez en la vida. Estaba en el estómago, en el pito y en el cerebro al mismo tiempo, como una santísima trinidad diabólica. Con un gesto, le pregunté a Chiri qué tiempo llevaba. 16 minutos.
—No llores, viejita —dije.
—¿Habías venido ya otras veces a Mercedes? —me preguntó con la voz rota— A veces sueño que venís, de noche, y que no pasás por casa…
—No. No, no… Es la primera vez que vengo, te lo juro. Pero no quería aparecer así, de golpe. Por eso te llamé.
—¡Hijo! —gritó ella, desgarrada— ¡Colgá y apurate, vení, vení!
Casi 17 minutos, hacía falta algo más. Cuando supe lo que iba a decir, mi puño izquierdo se cerró. Ahora creo que la maldad ya me había invadido. Creo que no era yo el que hablaba. Eso que no sabemos qué es, eso que nos hace humanos y horribles, ahora estaba enquistado en mí y yo era su marioneta.
—Tengo que hacer un par de cositas antes, y después voy a casa —dije—. Escucháme, mamá. ¿Me hacés canelones? Estoy muerto de hambre.
—Claro, Dani.
—Siempre extraño tus canelones.
—Apurate, yo ahora te hago.
—Un beso.
—Chau, nene. Estoy toda temblando, apuráte.

Y la mujer colgó.

Lo miré a Chiri, que tenía la vista en el suelo. No me miraba, supongo que no podía verme a la cara. Ni siquiera se acordó de parar el cronómetro, así que tampoco supimos quién ganó. Estuvimos un rato largo en los sillones, sin decirnos nada. Media hora más tarde entendimos que en alguna parte de Mercedes había una casa, que en esa casa había una mesa, y que en esa mesa ya humeaba un plato caliente.

Nuestra adolescencia, supimos entonces, duraría hasta que se enfriaran los canelones de Daniel.